“La paz sea con vosotros”

Mayo 17, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

El compromiso con la paz debe estar por encima del reparto político de los ministerios. Así lo decidió el presidente Santos, al designar ministros que militaban en partidos independientes que no hacen parte de la coalición de Gobierno. Pero tienen una activa decidida posición en favor de paz integral, en vísperas de firmarse el acuerdo entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc. Muy bien por Santos. Eso de convertir los ministerios y altos cargos del Estado en premios por apoyo político a los mandatarios, es innoble y perversa manera de degradar el ejercicio de la política -la buena, integra, con motivaciones ideológicas de fondo- en una compraventa.El apoyo integral a las acciones de la paz del Gobierno -y la decidida posición de Juan Manuel en mantener ese objetivo como lo fundamental de su gobierno-, fueron condición esencial para la designación de los ministros. No es fácil entender que un presidente como Santos, comprometido hasta los tuétanos con ese vital propósito tenga un 21% de aceptación. Que se multiplicará cuando se firme en La Habana el documento que ponga fin al conflicto con las Farc y se adelanten conversaciones con el ELN, en idéntico sentido. La paz de la nación perturbada hasta lo más hondo por un salvaje conflicto armado de 54 años, es prelación de cualquier gobierno. Sin ella, por apreciables que sean sus obras, faltará ese pilar esencial para que la sociedad entera pueda –con el Estado a la cabeza – adelantar el magno proceso de rehabilitar la nación de su calvario.En principio, parecía que el Gobierno y el ELN no tenían interés en conversaciones de Paz. No era así, como se ha comprobado. Los dirigentes del ELN decidieron sumarse al diálogo que acaba con la locura de la guerra. Pienso que han logrado dos objetivos: vincularse a lo vientos de pacificación y al anhelo de los colombianos por lograrla; y evitar -si se mantenían en la guerra- que Santos utilizara la fuerza militar disponible por el acuerdo con las Farc para sumarla contra ellos.Hay alegría. Esperanza, ganas de ayudar al proceso. Se intenta demostrar algo que va más allá del fin del combate: convertir la paz en algo irreversible. Acabar con la locura de una confrontación que parecía no terminar nunca. Y la desgraciada aceptación silenciosa que el conflicto era inevitable. La sociedad entera tendrá que afianzar la pacificación.“La paz sea con vosotros”

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