¿La Paz está cerca?

Noviembre 29, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Cinco décadas después de un conflicto que amenazaba volverse crónico, una solución política parece abrirse camino. Hay una serie de indicios que así lo demuestran. El primero: el tiempo de la confrontación armada. No en balde pasan más de cincuenta años de exterminio sistemático para demostrar -del lado del gobierno- que el Estado no pudo terminar con los grupos alzados, en armas; y -de la guerrilla- que llegar al poder por la vía de las armas es imposible. Esa especie de empate, el desgaste en vidas, el altísimo costo de esa guerra civil no declarada; y la presión internacional -en particular de los países de América del Sur- han sido fundamentales para aclimatar una solución dialogada para poner fin a una lucha estéril. Que tanto daño hace a Colombia en el panorama latinoamericano y mundial.El presidente Santos fue muy claro en recientes declaraciones: “Se acerca la fase final del conflicto... pienso que la fase final de este conflicto que llevamos, de más de cincuenta años, se acerca”. Aclaró, si, que los grupos armados ilegales: “No están derrotados todavía”. Pero estimó que “en todo conflicto siempre habrá una salida”. La posición del Jefe del Estado para una hipotética solución negociada es positiva. Y en el secretariado de las Farc -después de la muerte de Alfonso Cano- seguramente se habrá hecho un análisis realista sobre el futuro de ‘la lucha armada’ en un país que ha avanzado mucho a pesar de los estragos y el costo del enfrentamiento.Santos es un hábil negociador, conoce bien las interioridades del conflicto, y sabe que el propósito de llegar al poder por la vía de las armas no tiene apoyo en el conjunto de la sociedad. Es razonable pensar que en años y años de un conflicto atroz, las partes enfrentadas adviertan que no tiene futuro y lo único viable es terminarlo con un acuerdo que atienda peticiones razonables de parte y parte. Paz ¡ahora! Si eso no se logra, Colombia no podrá consolidarse como país líder en América del Sur, al lado de Brasil. El sorprendente desarrollo de nuestra nación como lo registran estadísticas confiables de la Unión de Estados Americanos, OEA, terminaría por estancarse por los efectos de esa confrontación armada. “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. -Hay que hacer un esfuerzo por la pacificación total de una Nación que ha padecido toda suerte de atrocidades en su largo calvario.

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