La hora de la paz

La hora de la paz

Febrero 26, 2013 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Voceros del Gobierno y de las Farc que adelantan conversaciones de paz en La Habana se muestran cautelosamente optimistas sobre sus primeros resultados y anuncian su decisión de “no levantarse de la mesa” en ninguna circunstancia. Algo que -de cumplirse- será piedra fundamental para que en esta ocasión las conversaciones terminen en algo productivo y no en los fracasos anteriores. Los numerosos intentos fallidos para terminar con el sangriento conflicto por la vía -única- del diálogo, son más que suficientes para que esta vez salga humo blanco.Como ya se ha escrito tantas veces en esta guerra estúpida no hay un claro vencedor. Es cierto que la guerrilla -según expertos en el tema- ha disminuido en su poder militar y en la parte política no ha conquistado el apoyo de los ciudadanos. Su objetivo central de ‘la toma del poder’ aparece inalcanzable. Por su parte, el Gobierno la ha combatido con dureza y abatido a algunos de sus jefes más importantes, pero no ha logrado desaparecerla. De otro lado, la situación política de América Latina no favorece la lucha armada que se considera desueta y el propio Fidel Castro ha expresado sus reservas como medio de llegar ahora al poder. Estamos en una etapa nueva del desarrollo político continental y la vía del voto democrático, libre, se impuso a la violencia de las dictaduras militares y civiles. Podría hablarse de una nueva América Latina, renovada y dinámica, que empieza a tener influencia en el destino mundial, con Brasil a la cabeza. Parece claro que no hay otro recurso que el diálogo para disminuir los conflictos armados internos. Ojalá ese criterio se imponga en las conversaciones de La Habana.Si con una guerra interna que ha consumido incontables millones de dinero y ocasionado una espantable sangría, Colombia ha progresado bastante en términos económicos y desarrollo, ¿qué pasaría si recobra su tranquilidad y la guerra concluye? No hay duda, nuestro país estaría entre las dos naciones más influyentes e importantes de Latinoamérica.Un fracaso sería el golpe más duro para el proceso de pacificación. Parece que las dos partes tienen -por motivos diversos- esa misma idea. Que hay que llevarla a la práctica si queremos que Colombia subsista en la historia. El pueblo colombiano debe apoyar con claridad y firmeza las conversaciones en Cuba. De las que depende tanto nuestro futuro.

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