La ‘dama imperial’ del FMI

Mayo 03, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

La misión del fondo monetario internacional (FMI) es evitar las periódicas turbulencias económicas que azotan el planeta y, en muchas ocasiones, se convierten en disturbios políticos y sociales. La economista Cristine Lagarde -su directora- tiene problemas muy complejos en su agenda. Hace poco afrontó la cesación de pagos de empresas que vivieron años de bonanza, por cuenta de préstamos bancarios hoy incobrables. En declaración reciente anoto que el “el crecimiento de algunos países importantes está estancado”, “más de 200 millones de personas –afirmó- están desempleados en el mundo. La desigualdad en ingresos y riqueza, continua en ascenso y el descontento social aumenta”. Alarmante diagnóstico.Lagarde se bate con reconocida capacidad contra muchos gobiernos que integran el FMI, pero hacen caso omiso de sus urgentes recomendaciones. Es una lucha interna que afecta el panorama de la economía y es peligrosa para la estabilidad de naciones afectadas, El FMI no ha logrado imponer su política, pero sí parte de sus recomendaciones.Le falta un año para completar su periodo de cuatro y retirarse de su altísima responsabilidad. Fuentes dignas de crédito, afirman que tiene tentadora oferta de Brasil para recompensar su maltrecha económica. Si eso ocurre, Colombia será vecina de una de las personalidades de mayor relieve en el universo de la economía.Las grandes potencias tienen posición ambigua sobre ‘la dama imperial’ del FMI. Se le oye con interés, se discuten sus opiniones, se le trata con exquisita cortesía, se le regalan bufandas y -muchas veces- sus opiniones caen en el vacío. Esa incomoda situación augura retiro del cargo: mala noticia. De reconocida independencia, ha manejado con acierto el FMI y no ha vacilado en mantener recomendaciones con inteligencia y energía. No cuida el cargo: lo enaltece.Su retiro no está confirmado. Un grupo muy importante intenta convencer a la gran dama del FMI de continuar con su alta responsabilidad. Su presencia es más valiosa en estos momentos cuando algunos economistas hablan de “prólogo para una nueva guerra mundial”. Y francisco -el pontífice culto y conocedor de los problemas actuales- anota que: “El mundo, nuestra casa, se ha convertido en una porquería”. Su continuidad al frente del FMI sería muy útil para la economía planetaria.

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