Galimatías electoral

Noviembre 06, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Estados Unidos es la primera democracia mundial. Así se ha reconocido desde hace décadas. Algo que ha fortalecido su liderazgo –hoy opacado– en la escena universal. Pero no elige sus presidentes directamente por voto popular. Lo hace por un complicado proceso, vetusto y antidemocrático, con delegados que integran el colegio electoral. Donde se define quien será el nuevo presidente. Un candidato puede superar a sus competidores por un número elevado de votos, pero si no pasa de los 270 delegados en ese organismo, pierde en la campaña por llegar a la presidencia del país más importante del planeta.Ese sistema está en vigencia desde el siglo XVIII. Resulta muy complicado entender que una nación con tan elevado grado de desarrollo político, mantenga un atraso centenario en la forma de elegir su máximo gobernante. Como se anota en un informe publicado en Semana: “Los norteamericanos no votan directamente por los candidatos presidenciales. Lo hacen indirectamente a través de 578 delegados que representan a los 50 Estados de la Unión, más Washington DC, en el Colegio Electoral. El ganador tiene que llegar a la cifra mágica de 270 en el colegio electoral. Cada Estado tiene la misma cantidad de delegados que los congresistas que elige”.Es un sistema confuso, profuso y difuso. No muy democrático que digamos. Un candidato puede sacar una buena votación y superar a sus adversarios por 460.000 votos, por ejemplo, pero si pierde en algunos estados claves estará derrotado. Como se ha dicho el voto directo por un candidato republicano o demócrata, no se aplica para el caso. Es, sin duda, una elección atípica, con un intermediario indeseable. Esa manera de elegir a quien regirá los destinos de Estados Unidos quedó muy clara en su faceta antidemocrática en las elecciones del 2000. Al Gore, ganó la elección popular por 550.000, pero perdió en el Colegio Electoral por cinco votos. No tuvo la mayoría de delegados indispensable. Lo mismo pasó en otros debates. Al final, el pueblo vota por un candidato que logra obtener la mayoría en el todopoderoso Colegio Electoral.No es fácil hacer pronósticos sobre el ganador de las próximas elecciones en USA. Pienso que Obama ganará por una escasa cantidad de votos frente al multimillonario Romney. Uno y otro tienen poco –o ningún– interés en América Latina. Lo único que les importa es ganar el decisivo voto latino en una elección que -todo lo indica– será una de las más reñidas de esa nación.

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