Futuro de Venezuela

Futuro de Venezuela

Julio 12, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Hay que desear que el presidente venezolano, Hugo Chávez Frías, se recupere de una enfermedad tan complicada como la que padece. Pero eso no impide pensar en lo que pasaría en Venezuela si ello no ocurre. Los amigos del líder vecino se han dado a la tarea de afirmar que Chávez es insustituible. Una especie de redentor para solucionar todos los serios problemas de su país, sin sucesor válido en la escena política y que –según sus incondicionales- dejaría un vacío imposible de llenar. Esa prédica de fanáticos, ha servido para incrementar la división en dos bandos enconados y hacer más complejo el futuro de la nación.Nada más torpe que semejante teoría. En esa situación, lo que más conviene es asumir con realismo la seriedad del ingrato episodio y prepararse para una salida democrática, en cualquier caso. Todo se puede superar en la vida política de una nación por vía de la participación popular, de los votos, de la democracia. Ese camino no parece prioritario para Chávez y sus amigos. El tufillo autoritario del Jefe del Estado venezolano lo ha distinguido en el poder y fuera de él. Por supuesto, sus sectarios partidarios están en la misma onda y le rinden culto al caudillismo. Que tanto daño le hizo a Latinoamérica. Hoy anacrónico y fuera de sitio en la escena universal. Nadie es insustituible. En una democracia no se puede entregar todo el poder a un omnipotente dirigente. Hay que conformar un partido, o movimiento, o coalición, que tenga un liderazgo compartido, llegue al gobierno con un Presidente y esté preparado para otras alternativas de poder. Siempre con el apoyo mayoritario de la opinión. La peregrina idea que nadie diferente a Chávez puede dirigir a Venezuela y resolver sus dificultades, es una insigne bobería.Lo que ocurra en Venezuela tiene mucho que ver con los colombianos. Democracia aquí y allá, es una fórmula segura para manejar unas relaciones que no han sido siempre óptimas. Encontrar personajes idóneos para la presidencia, no es tarea imposible. Amigos y opositores de Chávez pueden proyectarlos sin mayor esfuerzo. Lo importante es que la vida democrática de una nación con la que tenemos vínculos tan estrechos, no se altere. En ninguna circunstancia. Ojalá Chávez pueda terminar su período presidencial sin traumatismos. No fue fácil para Venezuela encontrar el camino de la democracia. Ahora debe preservarse del populismo caudillista, o cualquier otro exceso anti-democrático.

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