Frontera caliente

Mayo 07, 2013 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Venezuela se debate en una crisis de grandes proporciones. Con problemas de seguridad; un gobierno que desconoce la mitad de sus habitantes; con insuficiencia de alimentos para la población; una deuda externa astronómica; polarización de la sociedad en dos grupos: el oficialismo del presidente Maduro y una oposición en rebeldía; un Parlamento amordazado donde los desafectos al gobierno son silenciados por la fuerza; sin divisas para abastecer a la población de una nación que fuera del petróleo no produce casi nada; y una fatídica fragmentación de la sociedad que envuelve el grave riesgo de una guerra civil.Ante el Tribunal Supremo de Justicia la oposición, dirigida por Henrique Capriles, impugnó el proceso electoral del 14 de abril que calificó como “viciado de nulidad”. En el documento se agrega que “Hay una profunda crisis política porque cuando alguien se roba un proceso electoral la sombra de la ilegitimidad no se la quita nadie”. Las denuncias son muy graves: entre otras, que 200.000 muertos ‘votaron’, al estar registrados por los partidarios de Maduro en el censo electoral. Capriles -convertido en un beligerante líder oposicionista- ha logrado capitalizar, según analistas políticos, más de un 52% de los electores y es -sin duda- una fuerza imposible de ignorar.El gobierno actual en cabeza de Maduro tiene un poderoso enemigo que -al paso que le compra cantidades enormes de petróleo- hace todo lo necesario para tumbarlo: los Estados Unidos. Que no están dispuestos a permitir que Venezuela conforme un bloque ‘socialista del Siglo XXI’, que se mantendría con el inagotable petróleo venezolano indispensable para esas naciones. Con los millones de barriles que Chávez envió -regalados, o a precio ínfimo- Venezuela logró dar vida a ese grupo del que hacen parte Nicaragua, Bolivia, Ecuador y países del Caribe al que llega puntualmente el ‘oro negro’. Un estilo clásico de comprar adhesiones.Si las cosas en Venezuela llegaran a un enfrentamiento generalizado -y eso no deja de ser una macabra posibilidad- Colombia estaría en el ojo del huracán y podría verse envuelta en una situación crítica. Que podría incluir miles de venezolanos en fuga a Colombia por la extensa frontera y perturbaciones aún mayores. Toda América debe presionar para que en la nación hermana el diálogo se imponga y se afiance la paz.

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