Francia contra el terrorismo

Febrero 10, 2015 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Formidable, alentadora, única en la moderna historia de Francia, la gigantesca manifestación de París fue terminante notificación al terrorismo de la férrea decisión de Europa Unida para combatirlo. Devolvió esperanza a una sociedad universal, confundida y temerosa, frente al peor delito de la sociedad moderna. Ese acto, maravilloso y espléndido, dejó certeza que será combatido con todo rigor admisible en una sociedad democrática.De la formidable naturaleza de esa condena -que marca un antes y después en la lucha contra esa plaga siniestra- hay que destacar un hecho vital: la unidad de un país contra algo que no es un delito cualquiera: es amenaza contra la libertad, la libre expresión, el derecho a criticar acciones de los gobiernos, y a profesar la creencia religiosa que se prefiera. En esa grandiosa demostración a favor de las libertades públicas, se protocolizó una nueva conducta de gobiernos y pueblos de Europa: unidad de criterio y de acción, para dar indispensable batalla contra grupo de terroristas, que no puede llamarse islamista: son delincuentes, agrupados en una organización.No se trata, como se afirmó de ‘locos’ aislados; ni son unos pocos. Hacen parte de una organización criminal, con el objetivo de acabar con Occidente; su sistema democrático y sus religiones. Sería un error imperdonable y de un costo irreparable, subestimar a un adversario siniestro, cruel, fanático, bien armado y financiado. El ejemplo que dio Europa, debe seguirse en Estados Unidos y América Latina: plazas llenas, como se había visto, para condenar la fanática agrupación. Y unidad política, gubernamental, de policía y ejército, de servicios de inteligencia, y voluntarios ciudadanos, en el campo clave de la inteligencia, para detectar sus herméticas células. Si la ciudadanía entiende que esta es -también- la supervivencia de su libertad, el terrorismo será derrotado. Es deplorable que miles de personas y entidades caigan en la trampa de señalar al Islam histórico -respetable, pacifista- de tener algo que ver con el terror. Ese grupo criminal se cobija con el nombre de una religión respetable, que profesan millones, para cometer sus crímenes.Duele, en lo más hondo, el asesinato inicuo de los colegas del semanario francés. La acción de la policía fue rápida y eficaz. Los terroristas cayeron en combate. El futuro no será fácil: “El que a hierro mata, a hierro muere”, reza la sentencia.

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