Fallas en educación superior

Fallas en educación superior

Noviembre 15, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Quien tiene la Educación Superior tiene el poder. Un país puede ser rico en recursos naturales, pero si carece de especialistas en combatir el subdesarrollo, administradores competentes, y no está en la onda de la globalización, la informática, la robótica y las modernas ciencias de la comunicación, es poco lo que puede lograr en su avance. Permanecerá en la larga lista de las naciones fuera del selecto club de las que se reparten poder y riqueza.América Latina –según el Banco Mundial- tiene una falla estructural en el renglón clave del conocimiento. La inversión de nuestros países en ese renglón básico, es muy modesta. En su libro ‘Cuentos Chinos’, Andrés Oppenheimer se ocupa del tema y anota: “Los países de América Latina invierten menos en educación que Europa y Asia. México le destina el 4% de su Producto Interno Bruto; Chile, el 4,2%, Argentina, el 4%; Perú el 3,3%; Colombia el 2,5%; y Guatemala el 1,7%”. Una pobrísima inversión en un sector del que saldrán los dirigentes, el núcleo empresarial, los especialistas, los científicos y los políticos.En un estudio del ex ministro de Educación de Argentina, Juan José Llach, se anota que, “En Brasil, el 70 por ciento del gasto universitario se destina a sueldos del personal y pensiones de jubilados. En Argentina, la suma es mayor: el 80 por ciento. En cuanto a condiciones académicas, en Inglaterra el 40 por ciento de los profesores universitarios tienen doctorados. En Argentina, solo el 12 por ciento. En Chile, el 11.5; en Venezuela, el 6 por ciento, y en Colombia, un raquítico 1 por ciento”.Si algo evoluciona a gran velocidad es la Eduación Superior. Hay una verdadera revolución del conocimiento. Es la era del acelerado avance científico que está barriendo –en la globalización- con barreras excluyentes tradicionales. En el caso de América Latina, el panorama es mediocre. Una situación que exige drástico remedio. La dirigencia de la región deberia comprometerse a fondo en una dinámica política en esa materia. Sin la cual el desarrollo es imposible. Estamos a una gran distancia del proceso de avance del saber a nivel internacional. Y eso significa seguir como esclavos del subdesarrollo y el inevitable drama social. Quienes aspiren a la Presidencia de la República, deberían comprometerse –de ser elegidos- a un serio viraje en la Educación Superior, semillero de los futuros gobernantes.

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