Europa mira a China

Europa mira a China

Diciembre 20, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Europa vive una de las crisis económicas, financieras y sociales, más severas de su historia. Dos de sus más importantes líderes -la señora Merkel, de Alemania; y el señor Sarkozy, de Francia- actúan como sus voceros para salvar la unidad del viejo continente y asegurar el futuro del euro. Las dos naciones que en el pasado protagonizaron una guerra -que dejó miles de víctimas y permitió a Hitler entrar triunfante a París vencido por su poderosa maquinaria bélica-, son hoy visibles protagonistas de una cruzada para salvar a Europa de la crítica situación en Grecia, ahogada por su cuantiosa deuda externa. De Italia, España y Portugal, con problemas similares.Estados Unidos fue la nación que salvó a Europa de un colapso. En el momento, eso ya no es posible. Norteamérica vive su propia crisis económica de la cual ha comenzado a reponerse en forma muy lenta. Frente a esa situación, los dirigentes europeos han puesto sus ojos en la República Popular de China. ¡Vaya Paradoja! China es socialista, así en lo económico practique lo que le conviene del capitalismo. Los líderes de Europa, impedidos de acudir -como siempre- al bolsillo de los norteamericanos, piensan que es hora de acudir a los comunistas chinos. Quién lo creyera: los marxistas asiáticos dando la mano al viejo mundo en apuros. Vivir para ver. No hay duda que el poder político mundial afronta un cambio a fondo. Como se demuestra con esta crisis que no pudo ser resuelta por la intervención del Tío Sam. Que ya no es tan rico como en el pasado y está afectado por sus propias turbulencias económicas y sociales y un desempleo muy alto.Si Europa formaliza un acuerdo con China para solucionar su crisis interna, que afecta también su estabilidad política, se consolidará un fenómeno político que afectará de manera negativa a Norteamérica. Una Nación dominante en todo el siglo pasado. Rica, poderosa y en una etapa de poder incuestionable. Eso cambió. Los fenómenos económicos y sociales de nuestro vecino, tienen algún parecido con los de Europa. Así lo aceptan analistas tan ortodoxos como los del Banco Mundial y líderes demócratas que no esconden esa situación. En los comienzos de Siglo XXI el mundo se transforma a velocidad vertiginosa y eso también afecta a Latinoamérica. Que, como se ha dicho tantas veces, debería unirse de verdad para afrontar los desafíos del momento.

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