El sorprendente Sanders

Mayo 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Admiro a Sanders, el contendor de Hillary Clinton a la presidencia de Estados Unidos por el partido demócrata. Es un intelectual con ideas claras sobre los problemas de su país, la relación compleja de esa poderosa nación con América Latina y el papel que tiene en el destino de la humanidad. Ha tenido el valor de reconocer en sus escritos los errores de Norteamérica como primera potencia en el agitado panorama del Planeta. Y es pacifista integral, partidario de un acuerdo sobre el armamento nuclear. Para librar a la humanidad de su destrucción.Es demócrata de mentalidad abierta. No tiene ninguna proclividad por el comunismo, sobre el que ha elaborado juicios críticos; pero no oculta interés por una izquierda moderna que respete la libertad y los derechos humanos. No ha sido fácil su carrera política. En EE.UU. todo lo que huela a izquierdismo está condenado de antemano.La actividad mayor de Sanders es en el campo del pensamiento político; las propuestas ideológicas novedosas; la relación de su nación con el mundo, y el papel de los asiáticos en la escena mundial. Conoce a China y ha escrito con objetividad y conocimiento sobre la que es hoy la segunda economía planetaria. Llama la atención su tesis de un acuerdo integral EE.UU.-China que garantice -en lo político- la paz. Y -en lo económico- un desarrollo acelerado de las dos potencias.Le interesa América Latina, algo nada común en los dirigentes norteamericanos, que miran nuestros países con evidente desinterés. Eso produce un divorcio peligroso. Es una necesidad mutua, un serio acuerdo político y económico, sobre la base rigurosa de la ‘no intervención en asuntos políticos internos’. Latinoamérica no aceptaría terminar sometida a los intereses norteamericanos. Eso lo comprendió muy bien un norteamericano ilustre: Jhon F. Kennedy. Los nobles ideales de los fundadores de esa nación se reflejan en propuestas de Sanders, que viene de esa estirpe ideológica.No llegará a la presidencia de su nación. Está perseguido con encono por la poderosa ultraderecha que quita y pone rey. Pero hay algo que mantendrá: la profundidad y novedad de sus ideas; su condición de intelectual progresista; su conocimiento del entramado de su nación y el resto del universo; y la relación de EE.UU. con el Tercer Mundo.

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