El robo del Estado

Diciembre 27, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

En el año que termina, la corrupción a todos los niveles en las más diversas instituciones públicas fue el hecho dominante en el panorama nacional. El robo del Estado se convirtió en una práctica corrupta que dejó un saldo aún no cuantificado de billones que se perdieron en las manos de expertos en apoderarse de los dineros públicos. Que -por supuesto- salieron de los bolsillos de los contribuyentes.El sector más golpeado por esa criminal actividad fue el de la salud. Lo ocurrido allí superó lo que sucedió en otras áreas del Estado. Al punto que fue el propio presidente Santos quien denunció ante los periodistas que “Una mafia se está robando los recursos de salud de los colombianos”. Agregó que la cuantía del ilícito era de tal magnitud que aún no terminaba de precisarse. Todo esto, en un renglón especialmente sensible: la salud del pueblo colombiano. En particular, de los más desprotegidos sectores populares que, en muchas ocasiones, están condenados a morir sin asistencia médica.El carrusel de la defraudación es muy variado. El Presidente hizo una dramática radiografía de la situación al señalar que el robo a la salud ha ocasionado un desfalco de billones de pesos que es tan grande y diverso que -hasta el momento- no ha podido ser cuantificado con exactitud. Son billones en pagos de falsas tutelas, cobros de medicamentos por valores estrambóticos, recobros de cuentas médicas a nombre de personas muertas y una larga lista de irregularidades en el sector.No es un problema de menor cuantía. En el asunto está en juego -literalmente- la vida de los colombianos. Hasta el momento, 29 EPS vienen siendo objeto de investigación por ilícitos cuantiosos. Como se informa en Semana, Saludcoop, entidad que es la mayor EPS del país, afronta una seria investigación por malos manejos. Se calcula que en el país unos 30.000 millones de pesos han sido defraudados. Sin contar otras sumas muy cuantiosas que aún no se han determinado con precisión.Esto es, apenas, la punta del escandaloso asunto. El superintendente de Salud se ha referido al tema, sin esconder que lo que viene puede ser peor.Es una situación que lleva años y que mueve a preguntar: ¿Cuál es la razón para no haber actuado a tiempo para detectar el fenómeno y encarcelar a sus protagonistas? Cabe esperar que la investigación -como pasa con tantas en Colombia- no termine en un saludo a la bandera. El gobierno está en la obligación de actuar con diligencia y rigor contra esos corruptos que se lucran con una necesidad vital de nuestros compatriotas.

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