El poderoso voto latino

Noviembre 13, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Los candidatos a la presidencia y otros cargos de elección popular en Estados Unidos, tienen que contar con el voto de los latinos. Que se han convertido en una fuerza electoral de primer nivel y mantienen un crecimiento notable. Así quedó demostrado en las elecciones pasadas en las que el presidente Obama fue reelegido por un notable número de votos. Que superó ampliamente el pronóstico de ganar por un raquítico número de sufragios. Al contrario: superó todas las encuestas y tuvo un resultado excelente en las grandes ciudades.Los hispanos, en buena medida, decidieron la elección entre el conservador y multimillonario Romney y el afronorteamericano Obama. Que sorprendió por el visible apoyo electoral que obtuvo y su habilidad política para conquistar, con mucho éxito, la intención de voto de sus compatriotas.No puede ser más significativo el contraste entre el derechista Romney –de la más rancia oligarquía- y el presidente Obama– de la comunidad afronorteamericana. Multimillonario el primero y pobre el segundo. Los dos representan segmentos muy definidos de la sociedad gringa. La participación muy amplia de los electores en la contienda presidencial fue un suceso democrático de gran significación. Los dos partidos históricos tuvieron una gran participación en la jornada. El pobre derrotó al rico que invirtió –con el apoyo de los ultras de su partido- sumas enormes en una compañía donde se gastaron sumas colosales.El resultado fue muy bueno para la democracia. Lo que parecía imposible se logró con una notable ventaja de Obama. El Tea Party y el resto de grupos de la derecha que le dieron su apoyo a Romney, conocieron el sabor de la derrota y sufrieron un golpe durísimo a sus organizaciones radicales de sus estructuras. Algo indispensable, si quieren salvarlas de una catástrofe como la sufrida en el debate. Por su parte, los demócratas demostraron que son el partido mayoritario en la democracia de Estados Unidos.Hay que suponer que los dirigentes del Partido Republicano actuaran sin contemplaciones para superar una de las peores derrotas sufridas en su larga historia. A ese partido le cae muy bien la frase de Papini: “Hay que renovarse o morir…”. La evolución de sectores republicanos a la ultra derecha se pagó muy caro y los demócratas supieron aprovecharla.

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