El poder detrás del trono

Abril 15, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

En China hay tres organizaciones claves: la Presidencia de la República; el Ejército del Pueblo; y el Estado. Esa estructura de mando es más simbólica que real. Quien gobierna -de hecho- es el poderoso Partido Comunista Chino (PCCh). El poder detrás del trono que tiene el control de la sociedad y es la instancia final para las más altas decisiones. El actual presidente de la República, jefe del Ejército Popular, y secretario del Partido Comunista Chino, es Hu Jintao. Los comunistas decidieron entregar esos tres altos cargos a un solo personaje para evitar luchas internas. Hu Jintao es el ejecutor del programa del partido. Las líneas generales de su mandato son fruto de la discusión interna del PCCh.La Asamblea Nacional de 3.000 miembros se reúne una vez al año, con bombos y platillos, para oír monótonos discursos y propuestas que ya han sido aprobadas por el PCCh. La dirigencia se esfuerza en presentar la Asamblea como un organismo autónomo. Nada más inexacto: depende del PCCh. Que escoge a los candidatos que la integran.La vieja guardia comunista está arrinconada. Anacrónica y sectaria, fue sustituida por una nueva generación -a la que pertenece Hu Jintao- que ha sido clave en el vertiginoso desarrollo de la nación en los últimos 30 años y que la llevó a ser la segunda economía, después de Estados Unidos. China es, de hecho, el fenómeno económico más relevante del siglo pasado y los comienzos del actual.La gigantesca nación no está interesada en exportar su revolución, como ocurrió con los soviéticos. Buscan sus dirigentes consolidar el mandato del PCCh, lograr un margen apreciable de aceptación y no apretar en exceso las clavijas. No hay libertades democráticas (partidos, elecciones libres, libertad de prensa) pero sí propiedad privada, reconocida en la Constitución.El notable desarrollo económico garantiza la estabilidad del Gobierno. El país superó las periódicas -y feroces- pugnas internas que tanto daño le hicieron en el pasado. Pero no todo es color de rosa. En el sector agrícola hay millones de campesinos que viven en gran pobreza. Una cosa es el nivel de vida de Beijing y ciudades como Shangay y, otra, el de las poblaciones del centro del país. Si el desarrollo actual se mantiene, la patria de Deng Xiaoping podría superar, en 20 años, el desarrollo económico de Estados Unidos. O, al menos, igualarlo.

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