El Obispo de Brujas

Abril 26, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

La prensa europea se ha ocupado con notable interés del caso de Roger Vangheluwe. Cuando era Obispo en Brujas, se dedicó por trece años -entre 1973 y 1986- al abuso sexual de un sobrino. Fue descubierto por quejas de otros menores acosados por el religioso. Que mantenía un mundillo turbio en su residencia. Se fugó de su parroquia, cuando se enteró que las autoridades habían advertido sus abusos. Fue a parar a una remota abadía francesa, con la ayuda de compañeros de culto.Decidió presentarse en la televisión belga y admitió con desparpajo que fueron dos los sobrinos afectados por el sodomita. Sorprendió aún más cuando, con cinismo, declaró: “No duró mucho esa relación. Apenas, un año. Fueron cosas superficiales”. Afirmó que consideraba “normales” los abusos a menores. Todo eso en una nación que ha padecido delitos de secuestros, violaciones, y asesinatos de niñas y niños. Por delincuentes sexuales.El país se conmovió por el sórdido affaire de un Obispo, obligado por la Ley y la índole de su investidura a respetar y proteger a los niños. Que apareció como un delincuente. Hizo, además, otra insólita afirmación: “Veo normales esos abusos”. La Iglesia belga tuvo que soportar un violento chaparrón de críticas y la acusación de darle protección al fugitivo ex obispo. El asunto llegó hasta el Congreso. Un airado miembro del partido de gobierno, acusó a las autoridades eclesiásticas “de proteger los pedófilos” y al Gobierno de “inaudita tolerancia” en los medios informativos del Estado.Al Vaticano, llegó la ola del escándalo. En una escueta declaración, admitió la gravedad del comportamiento de su Obispo y prometió una “investigación rigurosa”. El daño causado por Vangheluwe ha sido grande. La Iglesia tiene enemigos dispuestos a sacar provecho de cualquier suceso que la perturbe. En su interior hubo voces contra la “tibia declaración a raíz de un episodio bochornoso de un Obispo indigno”. Corrieron ríos de tinta sobre un asunto que despertó el apetito de la prensa amarilla.Vangheluwe pagó de las limosnas mucho dinero a sus víctimas. Para asegurar su silencio y mantener sus tendencias. Sorprende que pasaran 20 años sin que nadie lo molestara. O del conocimiento de sus superiores de sus actividades que eran comidilla de los habitantes de Brujas. Una de las más bellas ciudades de Europa. A quien la alta jerarquía de la Iglesia pidió perdón por lo ocurrido con el descarriado Obispo.

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