El Imperio del Crimen

Septiembre 07, 2010 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Triste paradoja la de México: es un país de un nivel intelectual indiscutible, de escritores, pintores, escultores y músicos notables y -al propio tiempo- la nación más violenta de Latinoamérica. Situación que se incrementó en los últimos años por la presencia del narcotráfico que la invadió e instaló allí organizaciones de alta tecnología y capacidad criminal para el manejo del sucio y multimillonario negocio. La guerra entre las bandas de narcotraficantes ha provocado permanentes enfrentamientos armados, masacres, secuestros, intimidación, sobornos, complicidad de buena parte de autoridades venales, tolerancia de políticos pagados por los grandes capos y participación de la mafia en empresas con títulos legítimos.No existe un país en América Latina donde el crimen tenga una presencia tan poderosa y letal como México. Duele mucho reconocer esa situación, admitida con pesar por los propios mexicanos y -en particular- por los más importantes columnistas de los diarios de Ciudad de México. En ese país de artistas y escritores como Octavio Paz, hoy hay dos poderes: el del Estado, por un lado, y, por el otro, el de la poderosa mafia que se infiltró en la sociedad, gastando millones de dólares en sobornos y logrando un evidente nivel de impunidad.La clase política entró en una especie de matrimonio turbio con el narcotráfico y otras organizaciones criminales. Frente a un Estado debilitado por ese maridaje y por la corrupción tradicional, la vecindad con Estados Unidos se convirtió en una verdadera desgracia. La mayor parte de la cocaína y otras drogas que obtienen los ávidos consumidores norteamericanos, viene de México. El gobierno del presidente Calderón hace todo lo que puede para combatir el flagelo sin mayores resultados. La masacre de 72 migrantes latinoamericanos ocurrida hace pocos días, (que las autoridades sospechan ejecutada por ‘los Zetas’ una de las más temibles pandillas) estremeció al mundo. Provocó también un palpable sentimiento de preocupación por la terrible hora que vive la patria de Juárez y dejó al descubierto la impotencia de las autoridades para librar a los mexicanos del terror.¿Qué futuro le espera a México? Si se mantiene la crítica situación de un país asediado por el narcotráfico, las pandillas, la venalidad, el enorme poder económico y criminal de los delincuentes y la pobre respuesta del Estado frente al delito, terminará vencida y humillada por el imperio criminal más poderoso del planeta. Más tarde o más temprano, México tendrá que ganar esta batalla por su supervivencia como nación civilizada.

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