El fin del imperio

Octubre 26, 2010 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Analistas y politólogos de variadas ideologías coinciden en una apreciación: la decadencia de Estados Unidos como el gran imperio del siglo pasado. Es evidente que esa potencia, cuna de la libertad, recia defensora de la democracia, ya no es la dueña del mundo. Han surgido hechos decisivos para el destino de la humanidad, como la Comunidad Europea y el vertiginoso desarrollo y poder de China, que cambiaron el mapa del universo. Norteamérica continuará como potencia política y económica, pero ya no estará sola en su papel de policía planetaria. Su poder unipolar ha disminuido y debe compartirlo con los europeos; con China, que se inventó un coctel de capitalismo y socialismo que le dio resultado; y con los príncipes árabes, que navegan en petróleo y nacionalismo hirsuto en esa caldera del diablo que es el Medio Oriente.La influencia de Estados Unidos en el siglo XX fue inmensa en ese tiempo de luces y sombras. De grandes contradicciones y guerras terribles. El hombre fue a la luna. El colonialismo fue derrotado en Asia y África, pero las naciones poderosas se inventaron sofisticadas alternativas de control de un Tercer Mundo que apenas disfrutaba las mieles de la libertad. La televisión surgió como uno de los inventos maravillosos de la humanidad y tan fascinante como el cine. En dos guerras mundiales el saldo fue millones de muertos. Europa quedó en ruinas y París se salvó de ser destruida por un comandante alemán que desobedeció la orden de Hitler -salvaje y demente- para destruirla. En Vietnam, unos hombres en sandalias humillaron el formidable aparato militar de los norteamericanos. El comunismo nació y murió en el mismo siglo.Hitler creó el nazismo en Alemania y fue protagonista de una guerra salvaje. Stalin implantó en Rusia un régimen despótico. En esos sucesos, buenos y malos, Estados Unidos tuvo un papel decisivo que se consolidó con la caída de la Unión Soviética y sus victorias militares.El declive de Norteamérica comienza cuando el presidente Clinton termina su mandato. El poder de USA en Europa se redujo con velocidad. Los asiáticos, con China a la cabeza, mantienen una altiva independencia política de los norteamericanos. En América Latina, su influencia no es la misma del siglo anterior. En síntesis: ya esa nación no domina el planeta. Los Estados Unidos tienen que sentarse de igual a igual con los europeos y la poderosa China. Que -como va su desarrollo- en 20 años será la primera potencia del universo, superando a Norteamérica en el puesto que hoy ocupa.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad