El ‘Estado Islámico’

Mayo 31, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

El ‘Estado Islámico’ se convirtió en poderoso bloque radical, líder de la “guerra santa contra los perros infieles”. Fanáticos, sanguinarios, bien armados y mejor financiados, no son nación en el sentido real de la palabra. Tienen bases de operaciones en el Oriente Medio y células secretas en Londres, París, Madrid y otras ciudades europeas y asiáticas. Tampoco tienen mandos al estilo occidental. Sus dirigentes son grandes oficiantes del mundo terrorista que siguieron curso letal de la tenebrosa actividad, en países donde funcionan ‘universidades’ para aprender ese ritual despiadado.Tienen número apreciable de militantes y disciplina implacable en la ejecución de sus operativos. Manejan un componente seudo-religioso con la utilización amañada de El Corán. Eso convence a sus partidarios de obrar al servicio de Alá. Se proclaman islamistas puros y pervierten la doctrina del Islam que nada tiene que ver con la violencia que practican. Como lo anota Medardo Arias Satizabal en su columna en este diario: “Degüellan, queman vivos a sus enemigos en jaulas en medio del desierto. Pertenecen a un código donde la muerte violenta no significa nada y es – por razones religiosas - una redención, un más allá de felicidad”.El mundo ha presenciado con espanto sus actos de barbarie. Fueron inventores de los atentados suicidas y estrellaron aviones contra el Centro Mundial de Comercio, en Nueva York y el Pentágono. Sus hombres–bomba atacan Israel y la huella de sus acciones criminales se esparce en las capitales del planeta. Las bases de la civilización occidental están amenazadas por el Estado Islámico (EI). Es una batalla llena de odio y violencia inimaginable, que no ha ganado Occidente. Ni los fanáticos del EI. Apenas se están dando en el Mundo Libre los pasos necesarios para confirmar unidad total contra ese sofisticado terror. No hay otra alternativa que la unidad férrea contra esa amenaza demencial. Con tardanza, se iniciaron acciones para contrarrestar la ofensiva del EI. Al fin se entendió que la respuesta más eficaz es la unión global contra ese fanatismo criminal.Hay que aclarar que el EI es una minoría. La inmensa mayoría de los musulmanes son una civilización que predica la armonía y la justicia. El mundo libre ganará –con esfuerzo y sacrificio– esta batalla contra la barbarie y el fanatismo.

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