El drama de Brasil

Octubre 22, 2013 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

En Brasil se calcula que 40 de sus 190 millones de habitantes se han lanzado a las plazas, las calles y avenidas, a protestar contra la inseguridad; la inflación; el pésimo sistema de salud; el desempleo; la falta de escuelas para niños; las obras suntuarias; y el gasto astronómico de las obras para el mundial de fútbol de 2014. Indignada, la gente ha protagonizado multitudinarios actos contra el régimen, que se desvalorizó y ha sido incapaz contra una inflación en ascenso, sin interés de resolver el drama de los desocupados que se había acumulado por décadas. O las tensiones sociales que amenazan volverse crónicas. No fue una protesta pasajera: han sido muchos días de colérica presencia popular. En Río de Janeiro, San Pablo, y otra de las bellas ciudades de una nación hermosa. Algo serio, duro, en un país que parecía inmune a las lacras sociales tan comunes en América Latina. Nuestro vecino rompió con estruendo la tranquilidad social a que nos tenía acostumbrados. En el “Continente de la esperanza” -como se llama a nuestra región- está aflorando un movimiento de inconformidad de grandes proporciones. Latinoamérica manejó mejor que Europa la crisis mundial que aún no termina. Pero si no se practica una política de alivio a la pobreza y la marginalidad, es exponerse a que el descontento tome el camino de las vías de hecho, como solución a problemas que afectan a la gente. Como la inseguridad, la inflación, la falta de trabajo o la corrupción e ineficacia del poder. Es algo que golpea más a los de abajo. Brasil es un semillero de conflictos que el gobierno ha tratado de resolver y solo logró agravarlos. No hay mejor remedio para afrontar la crisis en América que la unidad de naciones que padecen sus nefastos efectos, con un plan colectivo. Hay que actuar ya. Si en una nación tan grande -la octava economía del planeta- ocurrió lo que hoy está pasando, ¿no será una advertencia para Latinoamérica de lo que vendría si no se toman medidas drásticas para conjurarlo? Por supuesto que sí. Es una notificación perentoria e ineludible. No creen ni en sus partidos, ni en sus dirigentes. No sería extraño que para las cercanas elecciones invitaran -como ya ocurrió- a votar por ‘Luis’, el elefante del Zoológico de Río. Esto es más grave por ocurrir en una gran nación que tiene un destino: el liderazgo de América Latina. Ojalá Brasil salga rápido de esa situación. Dejar que su crisis prospere, es condenar al naufragio a un país clave para el continente.

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