El año del cambio

Diciembre 24, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

No se trata de alegres pronósticos al calor de os tragos navideños. Se trata de analizar con seriedad, objetividad e independencia, lo que viene. El futuro que espera a Colombia en este año clave y el desarrollo que la Nación tendrá hasta el final del 2012.Todos los indicadores económicos son prometedores y positivos. Al punto que hay cifras que son imposibles de creer por su sólida estructura y parece más bien el clásico regalo de las organizaciones económicas en todos los diciembres. Que muchos tragan entero a pesar de la magnitud y el volumen de las cuentas. Sin duda, Colombia crece. Bastante. Con regularidad. Con la ayuda de organismos internacionales y -en particular- de América Latina.Es evidente que en nuestro Continente hay tres países piloto: Brasil, México y -esta es la gran novedad- Colombia. Una publicación tan crítica como ‘Futuro’, en México, declaró recientemente: “Colombia es ya la voz emergente de América Latina. Se salió de la rutina y hoy es uno de los tres líderes que tiene la joven América”. Pero el caso colombiano no termina ahí: fuentes de la mayor seriedad han informado que el país ha visualizado cinco zonas importantes para la explotación petrolera. Una de ellas en el Caribe. De otro lado, la minería es una sólida realidad que producirá plata, mucha plata. Un sector que permaneció descuidado por décadas, explotado al mínimo de forma artesanal, ha resurgido como el producto estrella del futuro. Y esto no son cuentos de camino: son alentadoras realidades.2012 será el año del cambio. Si bien es cierto que la guerra interna aún es cosa de inmenso cuidado y costos enormes, la explotación de los recursos naturales ya ha sido determinada y sólo falta la última inyección de gran capital para iniciarla.América Latina reconoce lo que ocurre en Colombia: la gran paradoja de guerra interna y avance económico en variados renglones. Nos matamos con tradicional sevicia y barbarie. Pero le estamos sacando al país la última gota de su producción. Sin duda, el fenómeno colombiano es el más espectacular de esta región del Planeta.O cambiamos o nos cambian. Colombia no puede quedarse a la puerta de la transición que vive América Latina. O se pone a la cabeza o la devoran Brasil, México y Venezuela. En una sociedad tan competitiva como la nuestra el asunto es simple: ¡Trabajar!, ¡trabajar!, ¡trabajar! Por fortuna Santos tiene ganas, ganas y ganas. Y un brillante equipo de colaboradores.

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