¿Dónde está el liberalismo?

¿Dónde está el liberalismo?

Enero 07, 2014 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Tengo una curiosidad: ¿Qué se hizo el Partido Liberal de mis amores? ¿Qué papel juega en la política nacional? ¿Tiene futuro?Sartre decía que los partidos viven por la ideología que los caracteriza. Cuando se vuelve anacrónica, o sencillamente desaparece, las colectividades políticas se mueren: lenta, inevitablemente. Mucho me temo que eso esté pasando con el Partido Liberal colombiano. Desde el acuerdo del Frente Nacional con el conservatismo, el partido de Uribe y Galán, padre de la frustrada revolución pacífica que ofreció hacer con el partido, entró en visible decadencia. El acuerdo bipartidista trajo la paz -en efecto- pero también la ruina ideológica de un partido que dejó de producir ideas, proteger y luchar por la democracia y la suerte de los humildes y marginados. Alto precio pagó el liberalismo. Como lo advertimos en el Movimiento Revolucionario Liberal. No nos creyeron. Por el contrario: satisfechos con el reparto de ministerios, embajadas, prebendas, los jefes del liberalismo se dedicaron a dormir la larga siesta del acuerdo bipartidista; a contentarse con su parcela de gobierno; y a esos años para revitalizarse, organizarse, capturar burocracia, y ganar audiencia en zonas abstencionistas. Duro golpe que postró al liberalismo que se había caracterizado por su dinámica social, el cambio progresista, la “revolución en marcha” del gran viejo, Alfonso López Pumarejo, y las ideas nuevas del desarrollo universal. No logramos mayor cosa quienes buscamos la revolución democrática del liberalismo. López Michelsen -tentado por la posibilidad de la Presidencia- hizo la unión liberal y en el poder realizó un gobierno moderado: que nada tuvo que ver el programa del movimiento revolucionario. Así terminó todo. Las cosas del Partido siguieron como siempre y los dirigentes del MRL cayeron en el olvido.El asunto no acabó allí. La crisis del partido más importante de la Nación continuó. Hasta llegar estos días aciagos y turbulentos, con un país afectado por una guerra de 54 años y unos partidos que fueron incapaces de evitarla con eficaces y profundas reformas sociales. En la Nación hay una gran cantidad de partidos y partiditos. Muchos nutrieron sus filas, en las sucesivas crisis de un liberalismo postrado y derechizado por el Frente Nacional. Nuestro partido fue repartido en la nueva baraja del clientelismo. En el presente es difícil identificar al partido de Benjamín Herrera. Se lo tragaron el conformismo y la pereza ideológica.

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