Deterioro fatal de relaciones

Deterioro fatal de relaciones

Septiembre 08, 2015 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

El presidente Juan Manuel Santos -con 30% de aprobación a su gobierno, según encuesta bimestral de Gallup- afronta la peor crisis de su mandato: una pésima situación con Venezuela. Que -sin el menor ánimo de especulación- puede conducir a enfrentamiento bélico. Escribo con preocupación y pesar por la mal llamada integración continental y el destino histórico de naciones vecinas -liberadas por el padre Bolívar- que han llegado a deterioro fatal de sus relaciones. Que les hace daño inmenso y podría llegar a desenlace que sería página negra en la historia de América Latina.Mientras el funesto episodio en la frontera crecía con peligrosa velocidad y agresiva actitud del gobierno venezolano y sus belicosos colaboradores, Maduro se marchó a una gira al exterior. Fue acto de suma irresponsabilidad y bofetada a Colombia que indicaba el desprecio que siente –de vieja data– por nuestro país. El mandatario venezolano es un personaje de reconocida ignorancia de los problemas fronterizos de su patria. Carece de visión objetiva, concreta, del problema en sí y de una solución adecuada, cada días más urgente. La limitada cultura del señor Maduro, no ayuda a un diálogo productivo en asunto de obvia magnitud, riesgo evidente, y posibilidades fatales de llegar a enfrentamiento violento que nadie desea. Lápida en desarrollo de naciones que deberían mantener ejemplares relaciones. Y armonioso entendimiento en solución de sus problemas.No es así en el momento, y tampoco lo fue en el pasado. Sectores militares, con odio marcado por Colombia, envidia irracional por su cultura y reconocimiento a sus escritores y artistas -García Márquez, Botero, y centenares más- han formado esa inicua rivalidad y pensado -muy en serio- en ganar por la violencia lo que no se logró por la inteligencia. Este peligro ha estado larvado -y en ocasiones manifiesto- para recordar a los colombianos de mala memoria, la amenaza que nos acecha.Hay quienes opinan que debemos plegarnos a imposiciones de Venezuela. En absoluto. Hay que recordar la sentencia: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”. No se trata de salir corriendo a comprar más armas, atizar la hoguera, y armar un episodio infame de violencia y odio. Se trata de obrar con prudencia, pero sin cobardía. Hay que preparar al país para cualquier desenlace de la crisis. Que deseamos sea solución dialogada de naciones que surgieron a la historia por obra del mismo Libertador.

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