Declive de EE.UU.

Declive de EE.UU.

Febrero 15, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

¿Cuál será el futuro de Estados Unidos? Los grandes imperios viven ciclos que han perdurado en la historia. Su ascenso arrollador y, en ocasiones, violento; su esplendor a la cabeza del mundo de su época; y su melancólico final. ¿Estarán los Estados Unidos viviendo los últimos años de su hegemonía, en franco camino a perder su condición de única potencia dominante? Analistas de todas las tendencias –incluidos norteamericanos- coinciden en aceptar ese declive como cierto e irremediable. Norteamérica no ha escapado a esa ley histórica.China, Alemania, Japón, están en la línea de lograr el trono, que –más temprano que tarde– dejará vacío el gigante vecino. No a consecuencia de una derrota militar. Sino al impetuoso ascenso de sus naciones rivales. Del pésimo manejo de sus relaciones políticas con las naciones más importantes del planeta y su incapacidad para entender los problemas del Tercer Mundo. O su intervención desmedida en situaciones internas de otros países.Continuará siendo una nación influyente, pero no decisoria como ocurrió por décadas. El ascenso veloz de los países asiáticos (con China, convertida en su rival más importante) y la fortaleza de la Unión Europea, le pusieron freno a su hegemonía. Que duró décadas sin que nadie le disputara su poder. Victoriosa, después de la guerra contra Hitler y el Japón, reinó en un mundo que apenas se reponía de los estragos de esa contienda.La hegemonia de una sola nación en la escena universal, ha desaparecido. Ni siquiera China, con su particular socialismo, intenta imponer sus sistema y establecer dominio mundial. El mundo se ha democratizado en la mayoría de las naciones. O está en camino de lograrlo, para derrotar los vestigios de las dictaduras y regímenes absolutistas que aún perduran.América Latina transita por ese camino democrático -con excepción de Cuba- y no parece que regresen etapas de las dictaduras brutales del pasado. Lo que hay, en cambio, es un proceso lento pero inevitable al mejoramiento de su democracia. Llena de perceptibles errores y vacíos. La influencia norteamericana perdió el poder de otras épocas. Sin caer en la torpe política de la guerra verbal a los gringos, la política de manejar nuestros asuntos con plena independencia y unidad debe mantenerse. Eso le permitirá a Latinoamérica ganar el sitio que hoy no tiene en la escena universal.

VER COMENTARIOS
Columnistas