¡Cuidado con Falcao!

Enero 28, 2014 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

El tigre Falcao era la joya de la corona. Nuestro Messi, o Cristiano… un genio del fútbol. Quizás el jugador más inteligente, recursivo, técnico, imaginativo que haya producido el fútbol nacional. Sin duda, un personaje que le daba un aire nuevo a la selección nacional y le infundía ambición, garra, fe y confianza en su capacidad. Todo eso se frustró con la acción de un jugador de un equipo de cuarta categoría. Que dejó dudas de su intención real, tal como lo mostró la televisión.¿Cómo es posible que al astro colombiano lo envíen a jugar contra un equipo de baja categoría un partido intrascendente, banal, que nada agregaba al combinado? ¿Pensó el entrenador por un minuto lo que significaba alinear a Radamel Primero (emperador del espectáculo, colombiano único en el deporte de Pelé) en un partido insignificante con un adversario de cuarta categoría, con fama de repartir ‘leña’ a diestra y siniestra? ¿Presumía o no, que Falcao sería el objetivo central de los leñadores contrarios deseosos de jactarse de haber neutralizado al genio, a las buenas, o partiéndole las piernas? Perfectamente estúpida la decisión (sea quien la haya tomado) de llevar al matadero al buen Falcao: el regalo de Dios más grande del siglo al fútbol colombiano. El deber era proteger, día y noche, al jugador. Cuidarlo. No arriesgarlo a días del Mundial, en partidos mediocres y equipos expertos en repartir patadas.Ruego –y temo– por lo que ocurrirá con Falcao. Su operación tuvo éxito y eso era presumible. Ahora viene el proceso de recuperación. Es inevitable que el eximio jugador –que soñó toda su vida estar en un Mundial– anuncie a los directivos que ya está recuperado y puede volver a las canchas. Por desgracia –por la dictadura del tiempo– es casi imposible que así sea. Si no hay una clara actitud (para bien suyo) de autorizar su regreso solo cuando se tenga el unánime criterio que su recuperación es total, a toda prueba, con certificación médica, le harán un daño enorme. A Radamel hay que dejarlo que cumpla su proceso sin prisa y sin pausa. A Colombia le pesará mucho que no juegue el Mundial. Pero sería fatal, imperdonable, que lo manden a las canchas sin que esté total y plenamente restablecido. ¿Se imaginan ustedes al astro jugando sin una recuperación fuera de toda duda y lesionándose de nuevo? Ya no por seis meses, sino acabando su carrera deportiva. ¡Cuidado con Falcao! Nada de carreritas para que juegue de nuevo sin certeza de una recuperación absoluta. ¡Primero Radamel, luego el Mundial!

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