Cuba y la visita papal

Abril 03, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Nadie se escapa al incontenible estrago de la edad. En el caso del líder cubano Fidel Castro, los medios informativos que cubrieron la visita del papa Benedicto XVI revelaron a un hombre vencido por el único contendor que lo ha logrado: los 85 de su agitada vida. Que lo ha constituido como uno de los personajes más relevantes de la historia moderna. Admirado o detestado, Castro no ofrece paliativos en una vida que ha pasado en olor de tempestad. Protagonista central de la revolución cubana, en su última aparición en público -retirado en su confortable hogar de La Habana- tuvo que ser ayudado por sus íntimos para saludar a Benedicto XVI. Que lucía un dramático contraste con su imagen fresca, bien diferente a la del líder cubano. Que terminó como el último protagonista del comunismo ortodoxo, intransigente y duro, que colapsó en la Unión Soviética y sus satélites. De ese modelo político y social no queda nada. La imagen de Castro -uno de los grandes personajes de ese sistema dictatorial- es una especie de retrato de su decadencia. Sectario, convencido de ser un dirigente de un partido infalible, Fidel se acerca a la tumba -y acerca a Cuba- a la culminación de uno de los más grandes desastres de la política moderna: el Marxismo y Leninismo – Fidelismo. Un invento que llevó a Cuba a una inmensa postración, detuvo su desarrollo, lo aisló de la comunidad internacional, y trajo las peores dificultades políticas y sociales. Castro logró lo que parecía imposible: sobrevivir en el tempestuoso mar de la revolución que -al lado de su hermano- impuso en la isla.El Papa -con una clara intención política- pidió en su discurso de la Plaza de la Revolución “libertad y cambios”, y criticó el bloqueo de Estados Unidos a la Isla. Que -de paso- no ha servido para nada distinto a traer más penurias y necesidades al pueblo. En sus intervenciones se mostró más interesado en su mensaje político a favor del cambio, que en una pastoral de índole exclusivamente religiosa. Con la típica diplomacia vaticana Benedicto XVI tocó temas muy sensibles al pueblo cubano. Raúl debió contentarse con la crítica al bloqueo norteamericano.¿Qué efecto tendrá la visita papal? Poco, o ninguno, si pensamos con lo ocurrido con la anterior de Juan XXIII. El régimen cubano es muy duro de roer y no se tumba con homilías. Así estas sean las de un Papa político como Benedicto XVI.

VER COMENTARIOS
Columnistas