Corregir para 2018

Agosto 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Para las eliminatorias de Rusia 2018, Pékerman tiene tiempo para estudiar la capacidad de sus futbolistas, la obligación de corregir errores, modificar la táctica de juego. En fin, rehacer la selección en su conjunto y utilizar a James y Falcao, después de un exigente trabajo para solucionar el mal momento que pasan. Y que contagió a todo el equipo. Que lució en la Copa América como un desconocido. Lleno de fama, perdió su rumbo; jugó mal, careció de orden táctico, y sus estrellas no aparecieron con su acostumbrado juego de sociedades geniales. Tampoco le fue bien al querido Pékerman. No presumo de conocer de fútbol, ni ser experto en el mundo de la estrategia para dominar al contrario. Pero cualquiera puede deducir –viendo por la televisión la pobre actuación de Colombia– que al buen José se le fueron las luces. Es posible que eso ocurriera por un hecho maligno: el contagio de la actuación, tan diferente de lo habitual, de una plantilla de jugadores de tanta categoría, que no lució la buena fama adquirida, el buen fútbol que practicó en otras oportunidades, la disposición táctica brillante que el mismo Pékerman diseñó. Y algo que sorprendió a muchos: el desorden de la estrategia del juego. En la cancha, Colombia parecía no ser ese equipo que, ordenado, disciplinado, mantenía el orden indispensable para ganar: parecía un conjunto atropellado. En una cancha donde todos intentaban mandar, orientar, encontrar la ruta del gol. Y nadie lo consiguió. La Selección Nacional no tiene obligación de ganar siempre. Perder es una posibilidad real, experiencia del juego que -duele– pero hay que admitir. Otra cosa es que se constituyera un equipo de tan alta condición colectiva e individual que dio muestras de formidable capacidad y, luego, se desplomó con estrépito. Algo que dolió más en la medida que los colombianos se contagiaron de esperanza explicable para obtener gran resultado final.Lo único sensato es un examen a fondo de la actuación del seleccionado y –de ser necesario– cirugía para corregir las fallas. Material para un buen futuro, lo hay. Con jugadores de alto nivel, experiencia en los mejores clubes del mundo y un excelente director técnico. Al país hay que regalarle el gozo de un magnífico desempeño en Rusia 2018. No es una utopía pensar en ganar una copa del mundo. Si Pékerman y sus muchachos corrigen errores visibles, eso es posible.

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