Compromiso con la historia

Compromiso con la historia

Diciembre 14, 2010 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

¿Qué esperan los colombianos del Gobierno de Juan Manuel Santos? Que culmine el proceso de pacificación nacional que sus antecesores adelantaron. Ya es hora de finalizar esta agitada etapa con una paz estable. Para eso hay condiciones muy favorables. En toda la Nación se abrió camino el apoyo a la estabilidad democrática, las instituciones y a escoger por la vía pacífica del voto el camino de la Nación. La ‘lucha armada’ no encontró eco. No sólo en Colombia sino en toda Latinoamérica. No existen en nuestro Continente movimientos guerrilleros organizados y numerosos como el que opera aquí. Es cada vez más exótica la idea de recurrir a los fusiles como alternativa de poder.La democracia, pacífica, armada con el poderoso y sencillo instrumento del voto, es ya insustituible: impera en todo el planeta. Y la humanidad, después de un largo calvario de violencia, ha llegado a una paz relativamente estable. Queda camino por recorrer -por supuesto- pero el camino de la negociación, el diálogo civilizado, es la mejor alternativa para enfrentar los problemas universales. Sin paz no hay progreso posible. Las grandes naciones- como Estados Unidos y China- que ejercen como líderes de los dos bloques más grandes del mundo, han asumido un papel de mediadores en los conflictos que surgen. Con éxito.China, por ejemplo, controla hasta donde puede a Corea del Norte. El belicoso -y peligroso- país asiático. Que mantiene el comunismo cuando esa doctrina colapsó en la Unión Soviética y los países satélites. Estados Unidos, por las nuevas ‘condiciones objetivas’ del siglo actual ya no es la policía del planeta. Debe compartir el liderazgo con la Unión Europea y la poderosa China.Con el apoyo amplísimo de los colombianos, Juan Manuel Santos tiene otra tarea ineludible: acelerar el proceso del desarrollo colombiano. Salir del subdesarrollo. Combinar el progreso con una política frontal contra la miseria. Combatir el atraso y encaminar la Nación a un nuevo sitio en América Latina. Santos tiene talento, capacidad de gobierno, ganas de pasar a la historia, para enfrentar un desafío de tan compleja naturaleza. Su presidencia no puede ser un ejercicio rutinario de gobierno: debe ser el salto a una nueva etapa de una Nación que vivió por muchos años una violencia que afectó su desarrollo y ahora -con Santos- tiene la gran oportunidad de recuperar el tiempo perdido. Ese es el compromiso con la historia del nuevo Presidente.

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