Cómo vamos...

Cómo vamos...

Octubre 12, 2010 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

....Vamos bien. Después de décadas de fracasos en el camino de la paz, se respira un ambiente más favorable para lograrla. Con un presidente como Santos. Que en el poco tiempo de su mandato comienza a revelarse como el líder que una nación -tan dividida como la nuestra- necesita para el ejercicio pacífico de la democracia, la unidad ciudadana en programas esenciales para su desarrollo y el papel de Colombia en el liderazgo de Suramérica.En esta etapa que la Nación comienza a recorrer los colombianos han abandonado, en un buen número, la resignación frente a desgracias como la guerra civil no declarada, los efectos del gigantesco problema del narcotráfico, o la plaga de la corrupción en amplios sectores de la vida nacional. Después de un largo período de indiferencia, la reacción colectiva es manifiesta. Produce efectos concretos y es una herramienta que fortalece al gobierno de Santos para un posible diálogo con los grupos alzados en armas, que hasta hace muy poco parecía imposible. Hoy, por sucesos como la muerte de ‘Jojoy’, eso cambió.La desaparición de ‘Briceño’ volvió a poner en claro una ya vieja situación: ¿Se puede llegar al poder por la vía de la lucha armada? No se necesita ser un genio para responder que no es factible. Fue el líder cubano Fidel Castro -el mayor experto en el tema- quien aseguró hace poco que eso no era posible en Colombia. Opinión que otros dirigentes izquierdistas, analistas internacionales y expertos en América Latina, comparten. Continuar en la confrontación indefinida con el elevado saldo de muertos que deja el conflicto, es una mayúscula equivocación. Ese nuevo ambiente, facilitaría al presidente Santos trabajar con decisión política de fondo en el final de una lucha tan estéril.***Cali tiene tesoros arquitectónicos notables que aún se conservan y han resistido la invasión mercantilista. Como el Puente Ortiz, el Edificio de Coltabaco, el Garcés, el inolvidable Teatro Jorge Isaacs y algunos otros. El proyecto de las Megaobras -con el hundimiento de la Avenida Colombia- los afectaría seriamente, según expertos en ese tema. Una verdadera desgracia para una ciudad que tiene en esa zona un sitio encantado: recorrido por residentes y turistas; historia visible; romántico escenario con un río que aún vive a pesar del descuido que ha padecido en algunas épocas. No está claro en qué consiste el faraónico proyecto que debería ser bien explicado a una ciudadanía que tiene derecho a conservar la belleza de la urbe que habita. Y a que los impuestos se utilicen en obras que se expliquen muy bien a sus habitantes.

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