Como México no hay dos

Enero 31, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Hay dos Méxicos. Uno moderno, brillante, culto, país de escritores famosos y pintores de primera línea. Otro, violento, paraíso de mafias criminales que se disputan a muerte el manejo millonario del crimen. Los dos coexisten en una nación de tanta importancia para el destino de América Latina, con un Gobierno sitiado que sufre los embates del crimen organizado. Que desde hace años se infiltró en las organizaciones políticas y en el Estado. Con un temible poder y una capacidad notable de intimidación que, en muchas regiones, han terminado por establecer un oscuro reinado de narcotráfico, violencia cotidiana, guerras entre pandillas con ejército propio y una sociedad que se rindió ante su poder.Se dice: “Como México no hay dos”. Frente a ese mundo criminal de organizaciones criminales infiltradas en diversos niveles, el gobierno del presidente Felipe Calderón trata de combatirlas con cambiante fortuna. El imperio delictivo es de tal naturaleza poderoso y tiene padrinos de tan alto poder que los gobiernos tienen dos caminos: o establecer una especie de tolerancia con el crimen y el dominio de los carteles, o librar una campaña gubernamental, débil y fracasada de antemano, para erradicarlos.Pero hay otro México: radiante, lleno de arte, escritores, filósofos, pensadores políticos, pintores que superaron la eximia gama de los muralistas del pasado, músicos; en fin, una brillante constelación de intelectuales que tienen a esa nación en un puesto de primera línea en el escenario latinoamericano. El México de Octavio Paz, para citar su más auténtica voz y el mejor escritor de la época, que es lo opuesto a la oscuridad de las pandillas que, también ocupan un triste primer nivel en la escena.País de contrastes este México, que tanto ha dado a Latinoamérica y la cultura. Que sobresale al lado de las sombrías ejecutorias de organizaciones como las temidas ‘Zetas’. Esa contradicción en la vida de un gran país, ha nutrido, la literatura y ha sido tema de ensayos innumerables. Lo cierto es que -a pesar de todo- México está allí: faro intelectual en el agitado mar de la vida continental.El presidente Felipe Calderón es un demócrata que libra batalla descomunal contra el sombrío poder de los carteles. Sería irreal pensar que pueda ganar la guerra. Pero es seguro que mantendrá la vigencia democrática en una nación que se la negó por tantas décadas de gobierno de un solo partido: el PRI.

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