China: palabra mayor

China: palabra mayor

Marzo 26, 2013 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Quienes esperaban un cambio en el gobierno dictatorial de China con la elección de Xi Jin-Pin como nuevo presidente, quedaron defraudados. Cambió la persona, pero el sistema rígido se mantiene y la democracia estará ausente en los diez años en el periodo del nuevo Mandatario. Hay que entender que el verdadero poder lo tiene el Partido Comunista, PCCh. El Presidente es, apenas, un funcionario más de alto nivel, pero dependiente del verdadero amo de China: ese poderoso partido. Mil cuatrocientos millones de personas están dirigidas por el PCCh. No se mueve una hoja sin que lo sepa.China está en un visible proceso de modernización y apertura a Occidente. Eso se limita a la economía y no incluye la parte política. Se mantiene un “socialismo con características chinas”. Un solo partido, sin elecciones libres y con un gobierno monolítico que no permite disentir del régimen. Es indudable que -hasta el momento- el sistema económico ha funcionado. El país es hoy la segunda economía del mundo, después de los Estados Unidos, y está en rápido camino de desalojarlo del primer lugar.El socialismo chino es menos rígido del que se implantó en la Unión Soviética y permite ciertas y contadas expresiones de las aspiraciones públicas. Pero no es, de lejos, una democracia. Con ocasión del debate para escoger nuevo presidente llegó a pensarse que se trataba de un cambio radical: no fue así. La dirigencia está satisfecha con el papel político y económico que adelanta y no piensa cambiar. A esa tarea le ha dedicado todo su esfuerzo bajo la inspiración y manejo real del Partido Comunista Chino.Con China hay que entenderse. Así lo hace la comunidad internacional. En los foros mundiales la opinión de esa nación tiene importancia similar a la de Estados Unidos. En el panorama de la paz China habla de tú a tú con Norteamérica. Con armas nucleares, aliados importantes en Asia y África, China es palabra mayor. Es deplorable que mantenga su sistema dictatorial. Si fuera democracia sería el fenómeno político más importante del planeta. Para la paz, el acuerdo con los chinos es fundamental. Por fortuna, las dos grandes potencias Estados Unidos y China se entienden. Con altibajos. Hay que desear que eso se mantenga para bien de la humanidad.El gigante asiático está interesado en aumentar sus relaciones políticas y económicas con América Latina. Eso pone a pensar a EE.UU. que nos considera sujetos de por vida a su esfera de influencia.

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