Campeón de litigios

Octubre 29, 2013 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Daniel Ortega -pleitista de profesión y enemigo de Colombia- fuera de ser presidente de Nicaragua es el mandatario con mayor número de diferendos marinos y terrestres con Colombia, Costa Rica, Panamá y Jamaica. Pero no está satisfecho con ese récord; hace pocos días introdujo una nueva demanda ante la Corte Internacional de Justicia (C.I.J.) para que se le conceda “una plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas de su costa en el Caribe”, que afectaría a nuestro país. Que ya perdió 75.000 kilómetros cuadrados de mar, por fallo de la misma Corte. Que resolvió a favor de Nicaragua un litigio presentado por Ortega, interesado en convertirse en Emperador de la zona. Y que, tendrá que enfrentarse a la clara decisión del gobierno Santos que declaró que ese fallo “es inaplicable”.¿Qué hará Ortega? ¿Nos declarará la guerra al pretender ocupar por la fuerza esa importante porción de mar? ¿Es cierto lo que opinan algunos expertos que hay petróleo debajo de esas aguas? El asunto no es sencillo y puede conducir a un enfrentamiento con la Corte Internacional. Esto puede ser lo más grave. Al fin y al cabo una invasión de la raquítica marina nica a esas aguas es muy dudosa. Nuestra armada barrería las fuerzas de Nicaragua. Pero la paz de la región sufriría un rudo golpe. Ortega hace parte de un bloque de naciones del área que -afirman conocedores de la política Venezolana, con Maduro a la cabeza- no dejarían solo a su socio el presidente de Nicaragua y el conflicto se extendería peligrosamente. Si Colombia declaró que el fallo actual es “inaplicable”, es obvio que un segundo fallo de la Corte Internacional, lo sería igualmente. El hecho es que Santos no parece dispuesto a plegarse a las pretensiones de su colega. Pero la cosa no es tan simple. Ortega tiene padrinos: uno de ellos, el presidente venezolano Maduro. Lo peor que pudiera pasarle a América del Sur es una confrontación militar entre países que se consideran hermanos. Nicaragua denunció en la ONU el “desacato” de Colombia a la sentencia de la Corte. Esto agrega un componente más a la discordia. En dos palabras: estamos jugando con candela. Ni Colombia puede permitir nuevos mordiscos a su océano, ni tampoco permitir que el diferendo se degrade a un límite que comprometería la paz de la región. Ortega considera a Colombia como instrumento de los Estados Unidos. Lo que no es razonable es dejar que el problema se agrave, más de lo que está. ¿Cuál fue la razón para no insistir en una solución, por la vía del diálogo, en un episodio perturbador y potencialmente violento?

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