América: polo de poder

América: polo de poder

Febrero 25, 2014 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

En la mitad del siglo actual América Latina será un nuevo polo de poder. Con una nación a la cabeza, Brasil, que tendrá sitio entre las cinco naciones claves del planeta. Se consolidará el fenómeno político – económico más importante de los primeros cincuenta años de un mundo que ha logrado mantener un proceso de paz de enorme importancia. Después de las turbulencias sangrientas de dos guerras mundiales e incontables revueltas para definir límites, gobiernos y fronteras internas de las nacionalidades.España tuvo su hora cenital y un espléndido sitio en el cuadro de las potencias de la época. Rubricada con el descubrimiento de América. La visión extraordinaria de Cristóbal Colón, materializada por la ayuda de la Corona española a la fantástica empresa que cambió el mapa del mundo y alumbró la que sería la joya de esa nación: ¡América! La desconocida: con su cultura, sus misterios, sus razas. Vulnerada por la espada del conquistador y las nuevas creencias.Un vasto territorio que le aportó a la madre Patria, poder, riqueza y un rango universal del que carecía. América Latina evolucionó con rapidez a su independencia. Sus libertadores fueron líderes de calidades eximias: Bolívar, el mayor de todos. Que predicó desde el comienzo de la gesta la necesidad de la unión total del Continente. No tuvo éxito. Pero su incuestionable grandeza superó ese fracaso. Poco a poco, con sacrificios inmensos y valor inestimable, los latinoamericanos asentaron con firmeza su independencia y lograron sitio – débil pero propio – en un universo que se abría a la libertad con grandes pujos históricos. Estimulado -en su momento- por el influjo de la revolución francesa y los derechos del hombre. Hasta llegar, en el presente, a la vigencia de la democracia: a excepción de Cuba. En esta hora clave de su historia, Latinoamérica está a mitad del camino de su destino natural: ser el cuarto polo de poder. A eso llegará en el mapa del reparto mundial, en un tiempo que promete ser breve mirado en un escenario histórico. Hoy, la región no tiene dueño. Es libre; con una mayoría democrática; con riquezas naturales inmensas que exportar; y un centro comercial de gran nivel. En lo político, es la gran Iglesia Mundial de las Ideas Democráticas, superada la larga noche de las dictaduras militares. Aún padece fenómenos de dependencia, pero va en vía de superarlo. Tiene dos países emergentes de importancia universal, Brasil y México. La unidad total avanza con ritmo lento. Pero avanza. La OEA no sirve para nada. Habría que cerrarla. O reemplazarla por otro organismo moderno, eficaz y menos burocrático y paquidérmico. América Latina: ¡Nuevo Polo de Poder! La gran política del siglo.

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