Amenazante pobreza

Enero 18, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Hay países que parecen destinados en toda su existencia a una violencia interna interminable y donde los crímenes adquieren una particular naturaleza de horror y brutalidad. Es el caso de Colombia, con su conflicto interno de más de cinco décadas al que se acostumbró la Nación con peligrosa indiferencia.La reacción ciudadana frente a la violencia es muy débil, por no decir ninguna. Crimen va y viene, y se mira como si se tratara de un fenómeno natural la guerra civil no declarada que vivimos y que ha evolucionado a un virtual empate. El Gobierno no ha logrado acabar con la guerrilla. Que tampoco logró su objetivo de llegar al poder con un gobierno socialista. Así las cosas, se produjo una especie de resignación colectiva frente a un fenómeno que nos hace daño incalculable. En un período de crecimiento que habría sido mucho mayor que el actual del 4%, si la paz se hubiese consolidado.¡Vaya paradoja! Hemos padecido años de enfrentamiento macabro con todos los horrores que eso supone y su impacto en la economía nacional. Al tiempo que el desarrollo no se detuvo: con un buen promedio del 4% anual. Eso pasa en medio de los asaltos, la toma de poblaciones, el abandono del campo, el costo incalculable del enfrentamiento, las enormes sumas invertidas en armamento, la ayuda a la población desplazada, factores negativos que no impidieron obtener un crecimiento que llevó a Colombia al puesto 26 de las economías planetarias. Según el HSBC, el banco privado de mayor importancia y seriedad en el mundo.En el mismo análisis se hacen pronósticos favorables sobre nuestro país: al que llueven informaciones sobre narcotráfico; enfrentamientos con organizaciones armadas; destrucción de poblaciones; y toda suerte de episodios violentos. Eso produce alivio en medio de la prensa negativa que nos azota. Con el desarrollo actual de un 4%, en los próximos 40 años estaríamos entre las 30 primeras economías. Según el informe citado, el segundo lugar del desarrollo fue para Estados Unidos, desplazado por la aplanadora China.Estamos frente a una coyuntura histórica favorable para un salto de nuestra economía. Ojalá el gobierno de Santos -y los que vendrán- asuman con eficacia esta gran oportunidad de sacar a la Nación del subdesarrollo, la amenazante pobreza y la desigualdad social.

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