Acuerdo final

Acuerdo final

Diciembre 09, 2014 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Los europeos necesitan instalar sus empresas en países donde puedan desarrollarse. En el caso de Colombia ese requisito se cumple. El hecho de tener costas en el Atlántico y en el Pacífico es un factor determinante para el tráfico de productos que las transnacionales elaboren aquí. Un buen porcentaje de las condiciones elementales necesarias para que las industrias foráneas funcionen, están en Colombia. Con su ventaja geográfica a la cabeza de América Latina, su vecindad con América Central, y su cercanía con Estados Unidos. O el hecho de ser estación de tránsito para el intercambio comercial con Europa. Ventaja que coinciden con una favorable disposición del gobierno a facilitar el proceso de instalación de compañías foráneas.Perjudica esa imagen y le resta un mayor auge a su condición de país apto para el desarrollo industrial la guerra de 54 años: infame, plaga de barbarie, estúpida, en que nos hemos empeñado; con intentos de pacificación que fallaron uno tras otro y que en el momento, se han llevado con seriedad y con un futuro muy favorable. ¿Puede imaginarse qué hubiera ocurrido a nuestro país, si hubiera mantenido la paz esa media centuria de su existencia? Sencillo: ocuparía el primer puesto comparativo en el Continente. A pesar de la confrontación, somos una de las tres naciones más desarrolladas de la región. Daño grave, ¡gravísimo!, le hace al país una salvaje lucha armada; que lleva 54 años y ha sido una de las contiendas más sangrientas, y de larga duración, en una zona del mundo que prometía ser escenario de paz ejemplar.La conciliación tiene bondades intrínsecas. Es gran negocio para las naciones que la atesoran. Son billones los que se pierden cuando los inversionistas probables vienen… y se van corriendo. Asustados por el ruido de los fusiles. El daño monumental que los responsables de nuestra guerra han hecho, es enorme. No se logró terminarla y nadie exigió a la clase política y los gobiernos acabar con esa puñalada al corazón de la patria. Se desperdició una oportunidad para el avance económico a niveles superiores; el incremento de nuestras exportaciones; la captura de la tecnología; y el ascenso en el cuadro económico de América Latina.Se negocia una nueva posibilidad de cesar hostilidades. No pueden repetirse errores del pasado. Hay que aprovechar la coyuntura y recuperar el tiempo perdido. Debe ser acuerdo final del que tanto se habla. ¡La paz es buen negocio! Hay que hacerla. Pronto.

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