Rodrigo Guerrero

Rodrigo Guerrero

Julio 04, 2011 - 12:00 a.m. Por: Rafael Rodríguez Jaraba

La cortina de humo que han producido las mal llamadas megaobras y la habilidad y diligencia de la Administración Municipal para contratar lo divino y lo humano, no logran ocultar la profunda crisis que padece Cali. Salir de la crisis no es fácil. Se requiere de un gobernante con capacidad, talento y coraje. Un gobernante que vuelva a gobernar y que haga sentir a la ciudad gobernada. Un gobernante que transmita respeto y autoridad. Un gobernante que redima el orden y el civismo y pueda construir compromiso y consenso ciudadano. Alguien capaz de rescatar la esperanza ausente y el orgullo perdido; que retome el mando y reoriente el rumbo. Recuperar la gobernabilidad exige vigorosas acciones de choque para poner freno a la descomposición y a la anarquía, pero, más que eso, de una audaz política de planeación visionaria, coherente y sostenible que destierre el repentismo y la improvisación que entronizaron las últimas administraciones. La ciudad necesita restituir la confianza en la administración pública, rehacer y ordenar sus finanzas, aumentar ingresos y priorizar gasto, promover inversión y garantizar su mantenimiento. Su problemática fiscal supera la imaginación y desafía la inteligencia creativa. El futuro Alcalde debe atacar el origen de los problemas y no sólo atenuar sus efectos. Debe revertir el desempleo, el desordenado crecimiento urbano y la exclusión de un ejército de ciudadanos sin arraigo y localía. Debe privilegiar la educación, exigir responsabilidad ciudadana y ejercer autoridad para gestar transformación y cambio. Algunos de los que aspiran a gobernar la ciudad, deberían percatarse del enorme desafío que implica enfrentar tan complejo entramado de dificultades, y recapacitar sobre sus verdaderas capacidades para gobernar.Si bien la democracia permite a todos ser elegidos, la gravedad de la situación no admite aspiraciones populistas de fletadores de turbas, que mediante ilusiones y promesas fallidas ofrecen agenciar y resolver las angustias y los afanes populares. Se requieren candidatos competentes y experimentados, capaces de alterar favorablemente la historia de la ciudad; aventajados en merecimientos y virtudes, dispuestos a comprometer esfuerzos y sacrificios insospechados para recuperar una ciudad indolente, sin dios y sin ley, desbordada por la violencia, la anarquía y el caos. La ciudad no debe volver a caer en las manos inescrupulosas del clientelismo politiquero de siempre. La ciudad debe elegir al candidato mejor preparado, al más idóneo, al más experimentado y que esté dotado de propuestas que superen la dinámica de los problemas y las dificultades. Para afrontar tan delicado reto y asumir tan grave responsabilidad, Rodrigo Guerrero Velasco, reúne todas las condiciones y cualidades. Su honorabilidad y compromiso cívico, sus aventajadas condiciones personales y profesionales, y su brillante trayectoria son garantía ciudadana. La ciudad debe reaccionar y con sentido de pertenencia, participar con entusiasmo en la elección de su Alcalde, renunciando al hastío que produce la política; venciendo la indiferencia, derrotando el abstencionismo y sumándose con ilusión y optimismo a la noble cruzada de rescatar la esperanza.Rodrigo Guerrero Velasco, usted tiene la palabra.

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