Realismo económico

Abril 18, 2016 - 12:00 a.m. Por: Rafael Rodríguez Jaraba

Contrariando las afirmaciones del Ministro de Hacienda y las apreciaciones de algunos comentaristas afectos al Gobierno, el ambiente macroeconómico del país sigue siendo complejo y por momentos incierto. Es evidente la ausencia de una política económica integral y la improvisación del Gobierno frente al cúmulo de dificultades que afronta la nación.Si bien en el 2015 se logró una tasa de crecimiento ligeramente superior al 3%, este no fue generalizado y el nivel alcanzado fue consecuencia de la rentabilidad del sector financiero y algunos segmentos del agrícola. Mientras el mercado de la intermediación financiera y los comodities agrícolas creció, algunos sectores de la industria y los servicios registraron tasas estacionarias, recesivas y negativas.Las dificultades del sector energético, el encarecimiento del servicio de energía, el aumento de las tasas de interés, el estancamiento de la industria, los anuncios de otra reforma tributaria, la severa devaluación inducida por el gobierno y tolerada por el Banco de la República, y la presencia de una inflación provocada, ensombrecen el panorama económico y diluyen las proyecciones para el 2016.Como se advierte, este entramado de variables macroeconómicas adversas terminarán minando el crecimiento del sector real y comprometiendo la expansión del sector de los servicios, así como provocando encarecimiento del endeudamiento, reducción de la liquidez del mercado, obstrucción al crecimiento y aumento de la tasa de desempleo.Si bien en el campo internacional hay desaceleración e incertidumbre, fruto del desplome del precio de productos básicos entre ellos el del petróleo, la baja dinámica del comercio global, la reducción del auge de la economía china y la tímida recuperación de la estadounidense, es claro que el precario desempeño de la economía nacional fue determinado por factores internos como la inseguridad jurídica, la inestabilidad fiscal, el exceso de gasto, y la errática política monetaria, cambiaria y crediticia articulada por la Junta Directiva del Banco de República. En materia laboral, como lo reflejan los indicadores, Colombia registra tímidos avances hacia el pleno empleo. Con dificultad el país ha logrado conservar tasas de desempleo de un dígito, y no ha alcanzado un ritmo sostenido de generación de nuevos puestos de trabajo y formalización de los existentes. Colombia es uno de los países con mayor desempleo y más altos niveles de informalidad en la región.En lo social el panorama es desolador. El aumento de la tasa de natalidad en los sectores más pobres es insostenible. El 80% de niños que nacen en hogares pobres no son reconocidos por el padre. La desnutrición y el trabajo infantil crecen. El presupuesto de educación sigue condicionado al PIB y no el PIB a los resultados de la inversión en educación. La Justicia sigue atorada por su déficit presupuestal y el aumento de delitos. En Colombia el realismo económico supera el optimismo mágico del Gobierno y sus amigos.Sigue en Twitter @RRJARABA

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