Primavera bancaria

Septiembre 10, 2011 - 12:00 a.m. Por: Rafael Rodríguez Jaraba

El ingreso de siete bancos al mercado, revive la competencia y probablemente profundice la bancarización, democratice el crédito, mejore el servicio, abarate el endeudamiento, remunere mejor el ahorro y disminuya los abusivos cobros a los usuarios. La incursión de los nuevos establecimientos bancarios responde a las siderales utilidades que obtiene la banca, gracias a la tolerancia complaciente de un Estado indolente y a la indefensión de los usuarios que expoliados a más no poder, dócilmente ayudan a acrecentar la riqueza de un estrecho círculo económico que con el amparo de la ley, hacen de la banca un negocio extremadamente lucrativo. También explica la llegada de los nuevos bancos, la estabilidad jurídica y fiscal del país, la sobreprotección del sistema, el respeto por la propiedad privada y la honra de los principios de trato nacional a la inversión extranjera, libertad de establecimiento y derecho a giro. Colombia es un destino seguro, atractivo, irresistible y sumamente rentable para la actividad crediticia.Es claro que la sostenibilidad de los nuevos bancos estará condicionada a que adopten posturas de alta competencia y a que logren: bancarizar nuevos segmentos de la población; adicionar valor visible a los servicios; profundizar el microcrédito; masificar el leasing habitacional; reducir los intereses del créditos; disminuir los costos a los usuarios; y, remunerar mejor los depósitos a término. De no hacerlo y lograrlo, posiblemente algunos de ellos pronto saldrán del mercado, pues difícilmente podrán conquistar una participación suficiente que les permita obtener una rentabilidad que lucre el capital comprometido y compense la administración de los riesgos. Esta coyuntura remoza el mercado, anima la competencia y propende a la anhelada democratización del crédito. La disputa por el mercado será intensa, probablemente lo racionalice y termine moderando la apetencia de un sector acostumbrado a obtener extravagantes utilidades por la prestación de un impositivo servicio público.También resulta favorable para el mercado la presencia del Banco Caja Social y la trasformación de Coomeva y del WWB en Bancos, pues como entidades de economía solidaria -ahora bajo el ropaje de sociedades anónimas-, durante muchos años han dado testimonio de compromiso con la promoción de profesionales, microempresarios y sectores desatendidos. Coomeva y WWB llegan al mercado con un considerable portafolio de clientes afectos, lo que les garantiza permanencia y expansión. Su condición prevalente de entidades con clara vocación social, ahora habilitadas para captar ahorro público, seguramente las animará a disminuir sus márgenes de intermediación, permitiéndoles vivificar sus credos fundacionales sin perjuicio de obtener utilidades razonables. Ojalá que las directivas de Coomeva y WWB no vayan a caer en la colusión tácita, facilista y abusiva que caracteriza el sector. Que esta primavera tardía no la malogre el Banco de la República con su política de contracción monetaria, aumentando su tasa de intervención, pues con ello sólo lograría, encarecer el dinero, provocar inflación, más revaluación y mantener el enanismo del mercado. Colofon: Que no olviden los bancos, que el abuso fue lo que provocó el plantón de los ‘Indignados’.

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