Especulación cambiaria tolerada

Especulación cambiaria tolerada

Febrero 24, 2014 - 12:00 a.m. Por: Rafael Rodríguez Jaraba

El brusco repunte del dólar evidencia el poder de los especuladores del mercado, quienes cada vez que se lo proponen, distorsionan la tasa de cambio en su favor y desafían la capacidad de intervención del Banco de la República.Lo que no logra el emisor mediante operaciones de mercado abierto (OMA) que buscan empobrecer el peso frente al dólar, fácilmente lo consigue un puñado de intermediarios cambiarios, que solapados en operaciones masivas, revierten a su antojo la tendencia revaluacionista del peso y obtienen ganancias siderales a costa del expolio de un mercado desorientado.Inestimables son las pérdidas de muchos y abultadas las ganancias de pocos; todo, ante la indiferencia de la autoridad financiera, el silencio del sector productivo y la incomprensión ciudadana.Independientemente de los beneficios o perjuicios que se derivan de la variación del dólar, es claro que el mercado es dócil a la especulación y el Gobierno indolente a ella.Que no se olvide, que la Tasa Representativa del Mercado (TRM) es un indicador que revela la valoración del peso frente al dólar, que se calcula diariamente con base en las operaciones de compra y venta de divisas realizadas por los intermediarios cambiario, que no son otros que la mayoría de las instituciones financieras.Para justificar la abrupta turbulencia que registra el dólar, los intermediaros la atribuyen a la devaluación que vienen afrontando las monedas de algunos países, como consecuencia de la repatriación de capitales, alentada por la tenue recuperación de la economía americana; asimismo la justifican, con el decrecimiento de la inversión extranjera directa (IED) en Colombia, y el estancamiento de las inversiones itinerantes de portafolio.De igual manera, los intermediarios atribuyen el repunte del dólar a los anuncios formulados por la autoridad monetaria estadounidense (FED), lo que induce a un aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, y por ende, a promover el regreso de inversiones del extranjero.Esta prédica concertada, que viene circulado en los medios económicos y que es literalmente replicada en las redes sociales, busca tranquilizar el mercado y hacer de la revaluación del dólar una consecuencia natural del mercado.No hay duda, que la complejidad de las operaciones cambiarias desafía la inteligencia y retan la comprensión ciudadana, al punto que hacen, que la opinión de muchos sea la última que escuchan, lo que ayuda al sometimiento del mercado.Sin desconocer el influjo que ocasiona la valoración mundial del dólar, es irrisorio que un aumento tan abrupto de la tasa de cambio se de en tan corto plazo, con un DTF por encima del 4% EA y en un mercado anegado de divisas. Es claro que el aprovechamiento de la desinformación y la falta de control del estado, hacen dócil al mercado y fortalece la especulación. Por eso resulta ingenuo creer, que en un país en el que hay sobreoferta de dólares, atraídos por las altas tasas de interés, fruto de los yerros del emisor, la divisa pueda escasear en periodo tan corto y de manera tan súbita.La Superintendencia Financiera está en mora de auditar con rigor la conducta de los intermediarios del mercado cambiario y de verificar el origen de las transacciones masivas que provocan tan bruscas alteraciones en la tasa de cambio.Que no se olvide, quiénes son, los que en Colombia fijan el DTF, el IBC, las tasas de interés y las tasas de usura.

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