Desleal concentración de la riqueza

Agosto 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Rafael Rodríguez Jaraba

Crecimiento económico sin redistribución del ingreso, no es progreso, es simplemente aumento de la concentración de la riqueza. Solo hay progreso cuando hay expansión económica hacia los sectores marginados.Promover la democratización del crédito y de los medios de producción, respetando las reglas del mercado y los principios rectores de la democracia, es la meta cimera de las sociedades progresistas comprometidas con la disminución de las brechas sociales.Educación de calidad, empleo productivo, nivelación del ingreso y disminución de las diferencias sociales son el mejor abono para la estabilidad democrática, la convivencia civilizada y el mantenimiento de la esperanza de progreso.Si bien el índice de pobreza en Colombia ha venido disminuyendo desde hace 10 años y en consecuencia cada día hay menos colombianos viviendo en condiciones de pobreza extrema, la situación sigue siendo vergonzosa e inaceptable.La pobreza responde a múltiples causas, entre ellas, la falta de educación, la corrupción y la incapacidad del Estado para afrontar el crecimiento desordenado de los sectores más vulnerables de la población.Contribuye al mantenimiento de los niveles de pobreza, el prurito de los malos empresarios que incurren en prácticas desleales como la colusión, mediante la cual restringen la competencia en desmedro del consumidor, subyugándolo al consumo forzoso de productos o servicios a precios abusivos impuestos a su capricho y no como resultado de la competencia del mercado.Testimonian estas prácticas desleales, el creciente cúmulo de reclamos que diariamente presentan los consumidores ante la Superintendencia de Industria y Comercio, sin incluir las quejas por los abusos que cometen las instituciones financieras, los que en buena parte contribuyen a la obtención de siderales utilidades.Si bien apalancar el desarrollo requiere de un sector financiero sólido, confiable y sostenible, también es claro que en las economías sanas la intermediación financiera no es el mejor negocio y que en Colombia sí lo es. La abismal diferencia entre el DTF y la Tasa de Usura es la mayor demostración de inequidad económica y social en Colombia, y para desengaño de todos, es celosamente regulada por el mismo Estado.Para no quedarnos tan solo en el diagnostico, debemos insistir que en el mercado de valores hay una oportunidad cierta para fortalecer y democratizar la propiedad de las empresas, evitar el endeudamiento, generar empleo, eludir los elevados costos de intermediación financiera y combatir la concentración de la riqueza.También debemos insistir que para promover la creación de empleo es prerrequisito disminuir la pesada carga impositiva que agobia las empresas y para ello hay que eliminar de una vez por todas los impuestos a la nómina, al patrimonio, del 4 por mil, así como reducir los márgenes de intermediación y los costos de los servicios financieros.Eliminar subsidios y exenciones de los sectores solventes y compensarlos con la universalización de un impuesto de renta disminuido y con un IVA de un dígito, sin lugar a dudas disminuiría la elusión y la evasión fiscal, y generaría expansión económica y progreso social.Es claro que para el actual Gobierno, tan afecto a los anuncios, los titulares y las encuestas, su prioridad es bien distinta a la de disminuir la pobreza, democratizar la riqueza y evitar su concentración.

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