Deserción venezolana

Deserción venezolana

Abril 30, 2011 - 12:00 a.m. Por: Rafael Rodríguez Jaraba

El retiro de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones, es un retroceso histórico que fractura la integración regional y posterga la construcción del mercado común andino. Mientras las naciones desarrolladas integran sus mercados, Venezuela le apuesta a la fallida autarquía.El pragmatismo retardatario de Chávez, su demagogia disparatada y sus arrevesadas decisiones, de un manotazo atomizaron la integración andina, inspirada en las mismas teorías económicas que llevaron a adelantados estadistas a suscribir en 1957 el Tratado de Roma, constitutivo de la hoy llamada Unión Europea.La historia será inexorable con Chávez, y mientras se mantenga en el poder, Venezuela estará condenada a retroceder al pasado, o al menos, a no avanzar al desarrollo.Es lamentable que las retaliaciones del golpista de Miraflores, hayan resultado superiores a los esfuerzos comprometidos durante tantos años por las naciones andinas en favor de la construcción de una Zona de Libre Comercio y una Unión Aduanera. Sobrecoge que la sociedad venezolana haya sido indolente ante este nuevo despropósito y que no haya rechazado semejante afrenta a su propio desarrollo.La miopía invencible de Chávez, propia de un buen tropero, le impide entender las conclusiones probadas de las ciencias, que hasta la saciedad han demostrado que la integración de las economías posibilita mayores oportunidades de progreso, bienestar y desarrollo.Chávez también sigue sin entender, que el mercado libre favorece más a los pobres, que a los ricos; que el comercio es el mayor empleador formal e informal del mundo; que la inversión extranjera expande la economía y alienta el progreso; y que hasta tanto no se liberalicen los mercados y se unifiquen las monedas, se seguirá fortaleciendo la hacienda pública, pauperizando la capacidad de compra de los salarios, promoviendo la inflación, alentando la evasión, el contrabando, la triangulación y el abuso de las posiciones dominantes en el mercado.Sus recurrentes abusos de poder, las expropiaciones ilegales, las nacionalizaciones indebidas, el silenciamiento de los medios, el desorden de las finanzas, el alza de impuestos, la emisión furtiva de dinero, el aumento del gasto, la mora en el pago de la deuda y el aislamiento comercial con la región, terminarán comprometiendo la gobernabilidad de su régimen populista. El ajado libreto de su seudo socialismo, no es nuevo, pero pareciera que lo está descubriendo.América Latina debe desoír la ideología populista y escuchar a la ciencia económica. A la región le conviene avanzar en el afianzamiento de un modelo integracionista legitimado en el bienestar general y no en el privilegio de gobernantes abusivos y minorías protegidas.Entre tanto no cesen de soplar vientos populistas en la región, Colombia debe mantener erguida su agenda integracionista, exigir a Venezuela el pago total de su deuda y apelar al bilateralismo comercial antes que seguir insistiendo en el multilateralismo.El Despachador de Hadera dijo: “Dentro de algunos lustros, muchos gobernantes reconocerán el error de haber postergado la integración del mercado y terminarán admitiendo con amargura que las restricciones que impusieron, fueron miopes, torpes y absurdas.”

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