Colombia tiene la palabra

Colombia tiene la palabra

Septiembre 02, 2016 - 12:00 a.m. Por: Rafael Rodríguez Jaraba

La lectura leal y rigurosa del llamado ‘Acuerdo Final’ permite concluir, que el Gobierno terminó sometiéndose a las Farc, y no las Farc al Estado Social de Derecho.Lo que empezó como una negociación para la desmovilización de un grupo criminal, degradó en una negociación entre iguales, en la que los maleantes obligan a una nación a reformar su Constitución y sus leyes a cambio de la quimera de dejar de delinquir.Según el contenido y alcance del Acuerdo Final, son incontables las obligaciones que el gobierno asume con las Farc y las concesiones y prebendas que le otorga, sin que a cambio las Farc reconozcan los crímenes cometidos, muestren el menor asomo de arrepentimiento, acepten repararlos, se comprometan a indemnizar a las víctimas y renuncien al narcotráfico. Una cosa es perdonar crímenes y otra bien distinta es premiarlos y gratificarlos, y además, convertir en legisladores a los criminales. Y eso es lo que dice de manera velada y desvergonzada el llamado ‘Acuerdo Final’.No siendo poco lo anterior, el presidente Santos ha revelado la pregunta que se formulará en el plebiscito, la cual es descontextualizada y desleal por sugestiva y conclusiva: “¿Apoya el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?”.De lo que se trata el plebiscito, no es saber, “si se apoya" o “no se apoya" el documento denominado Acuerdo Final. De lo que sí se trata el plebiscito, es de saber, “si se estᔠo “no se estᔠde acuerdo con lo negociado entre el Gobierno y las Farc y consignado en el Acuerdo Final.En consecuencia es abusivo y por demás aventurado, afirmar en la pregunta, que el Acuerdo Final terminará el conflicto, y, peor aún, predecir que servirá para la construcción de una paz estable y duradera, cuando esos efectos son hipotéticos, futuros e inciertos.Una pregunta, así formulada, está proscrita en el Derecho moderno contemporáneo, por incluir hipótesis que inducen a una respuesta afirmativa, predecible y previsible. De la simple formulación de la pregunta se puede advertir su respuesta, y esto es lo que la Ciencia Jurídica denomina, pregunta conclusiva, la cual se considera desleal por sugerir o provocar una respuesta esperada.Al final, el plebiscito más que determinar el apoyo al Acuerdo Final, permitirá que los colombianos manifiesten de manera cívica y pacífica su condena y repudio a las atrocidades cometidas por una banda narcoterrorista que quiere llegar al poder a como dé lugar.El plebiscito evitará que se premie el crimen, se gratifique la fechoría, se violente la Constitución, se legitime la ilegalidad, se entronice la impunidad, los criminales terminen legislando y Colombia convertida en una narcocracia.El No, será el triunfo de la razón y el derecho sobre la violencia y la impunidad, así como rotunda condena a la violencia y mandato claro para rectificar el Acuerdo Final.Si queremos una paz verdadera, debemos tener claro, que la violencia no cesará renunciando al imperio de la justicia, quebrantando la ley, premiando la villanía, burlando la inocencia y cediendo el control de las instituciones a los violentos.El camino no es la paz con impunidad; el camino es el fortalecimiento de la educación y la justicia, únicas capaces de propiciar y mantener el orden, garantizar la libertad y la igualdad, y perpetuar la vida en paz.Sigue en Twitter @RRJARABA

VER COMENTARIOS
Columnistas