Amanecer de la esperanza

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Es tiempo propicio para evaluar desempeños, logros y frustraciones; también para reflexionar...

Amanecer de la esperanza

Diciembre 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Rafael Rodríguez Jaraba

Es tiempo propicio para evaluar desempeños, logros y frustraciones; también para reflexionar sobre los obstáculos que nos distancian de un mañana mejor.Si bien hemos avanzado, seguimos estacionados en el subdesarrollo; no por carencia de recursos y tecnología, sino por facilismo, conformismo, resignación e ineficacia de la educación.Ojalá que en el 2015 avancemos unidos en la construcción de una patria mejor; lograrlo, es cuestión de decisión. Entre tanto, seguimos sin entender que por encima de los intereses individuales, económicos e ideológicos, están los intereses superiores de la nación.Necesitamos construir una unidad nacional fuerte, diversa y pluralista; monolítica, firme y solidaria, que nos integre en una fraternidad inquebrantable, y no tan solo en el duelo o la alegría. Ser colombiano debería ser la vivencia permanente de un ideario común de valores que aún no hemos construido.Seguimos sin comprender que el estricto cumplimento de la ley garantiza el orden y la libertad, que toda acción debe subyugarse a ella y que el anhelo de alcanzar la paz no nos debe llevar a su quebrantamiento y a la impunidad.Seguimos sin entender que la educación es la cimiente del progreso y que en ella debe primar la formación sobre la información. Requerimos de maestros formadores y nos sobran profesores informadores. Necesitamos que la educación siembre virtud en mentes y corazones, y plante la semilla del emprendimiento y la superación.Seguimos indiferentes ante al desbordado aumento de la población más vulnerable, ignorando que mientras sigan naciendo colombianos sin posibilidades ciertas de progreso, no cesarán la pobreza y la violencia. Necesitamos una política educativa capaz de persuadir la planificación familiar responsable.Nos mantenemos afectos a la prebenda, a la componenda, al privilegio y al favor indebido. Propiciamos o toleramos la corrupción de funcionarios públicos que venden la dignidad, expolian la economía y socavan la confianza. Necesitamos derrotar esta pandemia nacional que nos envilece.Seguimos sin entender que progreso es aumento y nivelación de la capacidad de compra de la población; y que las reformas sectoriales privilegian a pocos, perjudican a todos, concentran la riqueza y masifican la pobreza. Necesitamos un nuevo modelo económico que estimule el empleo, promueva el crecimiento de la demanda, destierre los abusos del sistema financiero, democratice el crédito y haga justa la redistribución del ingreso.Necesitamos de una nueva clase política, pulcra, capaz y poseedora de ciencia, virtud y sabiduría, que sea ejemplo de distinción y logre redimir la confianza perdida. Necesitamos que la política abandone la improvisación y acoja la planeación prospectiva.Para soñar una patria mejor debemos modificar el presente. Ojalá que la esperanza que trae el nuevo año nos inspire y nos permita reconocer, que lo mejor que hemos hecho aún está por hacer.El Despachador de Hadera dijo: “A ninguna nación le falta capacidad para progresar, lo que a muchas les falta es decisión para hacerlo”; luego agregó, “no hay mayor debilidad humana y causa de pobreza y confrontación, que la falta de educación”.P.D. Feliz año para mis pacientes lectores. Para el nuevo año les prometo, mejor análisis, mayor profundidad y buena letra para que me entiendan. Felicidades.

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