Una más

Una más

Noviembre 29, 2015 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

Santos complace de nuevo a las Farc, otra vez a cambio de nada: Lavado de imagen: de estar en las listas internacionales de grupos terroristas a ser una “parte” que negocia de igual a igual con el Estado;de ser perseguidos por el Estado, a que los proteja, los traslade a Cuba y les permita planear y articular sus actividades delincuenciales de manera conjunta y sin riesgo alguno. De paso, que articulen la alianza con el Eln y con las organizaciones criminales internacionales que los visitan en La Habana; antes freno a los bombardeos, el arma más eficaz, y ahora a todas las operaciones ofensivas contra esa guerrilla; suspensión de fumigaciones de narco cultivos con glifosato;no extradición, con promesa de regla constitucional para no hacerlas en el futuro;tratamiento del narcotráfico como conexo a los delitos políticos, en abierta contravía de la Convención de Viena contra el Narcotráfico y de la jurisprudencia nacional;conexidad al delito político de todas las conductas criminales, con excepción de los crímenes internacionales;promesa de indulto y amnistía de todos los delitos, menos los crímenes internacionales;penas alternativas y sin privación de la libertad para esos crímenes internacionales;los victimarios escogiendo a sus jueces: las Farc escogerán a los miembros del ‘tribunal especial de paz’ que los va a juzgar; peor, Santos le da autoridad a las Farc para que juzguen, por vía de ese tribunal, a los miembros de la Fuerza Pública,entrega de los fueros constitucionales de presidentes y demás autoridades: el tribunal y los jueces de las Farc tendrán facultades para juzgar a todos aquellos “que participen o hayan participado directa o indirectamente en el conflicto”, sin excepciones;circunscripciones especiales en la zonas de conflicto, donde no podrán participar los partidos y movimientos político ya existentes, es decir, donde solo podrán hacerlo las Farc y sus organizaciones;todos los criminales de las Farc podrán hacer política sin ningún límite: eliminación de la restricción constitucional que impide a un condenado por delitos comunes ser elegido a cargos de elección popular;curules directas y por varios períodos en el Congreso y en asambleas y concejos municipales, sin que haya votación popular;cambio de las reglas de juego para que el plebiscito sea un referendo y “la paz” y los desafueros de Santos y las Farc los aprueben menos de 4.400.000 colombianos;manoseo de la Constitución y de las instituciones, creando nefastos precedentes: emascularon al Congreso y subvirtieron la democracia para que las minorías tengan poder de veto; crearon con el tribunal de paz una jurisdicción paralela al sistema nacional de administración de justicia, rompieron el sistema de equilibrio de poderes para dar al Presidente facultades propias de una dictadura, molieron los mecanismos de participación popular para hacer del plebiscito un referendo y darle poder decisorio a las minorías;ahora, como no bastaba, indulto para guerrilleros sin firma del proceso de paz, sin verdad y sin reparación. Y en secreto, sin que nos cuenten quienes son los beneficiados, para que sea imposible saber si entre ellos hay responsables de crímenes atroces.Para que no se haga interminable la lista, no he incluido las concesiones y favores de los tres acuerdos ya firmados con las Farc. Santos no ha parado de bajarse los pantalones y no gano una. Y lo que nos falta…

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