Una derrota deseada

Noviembre 22, 2015 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

Tres noticias. La primera, hace algo más de una semana The Washington Post informaba que Colombia era, de nuevo, el mayor productor de coca del planeta, con una producción mayor que la de Perú y Bolivia juntos. La segunda, la European Food Safety Authority publicó un estudio que contradice el de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (Iarc) y concluye que no es probable que el glifosato sea cancerígeno para los seres humanos. Tercera, el Ministro de Salud dice que el aumento de la producción de coca no tiene nada que ver con la suspensión de las fumigaciones con glifosato. Y agregó que el Gobierno acogía el estudio de la Iarc y no el de la agencia europea. Comentarios: Contrario a lo que se dice, Colombia era un modelo de éxito en la guerra contra las drogas. La administración Uribe logró reducir los narcocultivos más de un 60%, de 180 mil hectáreas a 63 mil. Dejamos de ser los primeros narcocultivadores y pasó a serlo Perú. Y la producción de coca cayó de 680 toneladas a 290. Sin embargo, TWP ratifica lo que ya se mostraba el Simci de la ONU: el 2014 muestra un crecimiento de un 44 % más de narcocultivos que en el 2013 y, peor, un aumento del 52% en la producción de coca con un salto a 442 toneladas en 2014.Es falso es que esa catástrofe no tenga nada que ver con la suspensión de la aspersión aérea del glifosato. Al contrario. La concentración del crecimiento de los cultivos ilícitos está precisamente en las áreas donde el Gobierno decidió no hacer aspersión: los parques naturales y los resguardos indígenas, la frontera con Ecuador, y el Catatumbo, por un acuerdo de Santos con ¿las Farc? Ahora, alegando el estudio de la Iarc, suspendió la aspersión aérea en todo el país. Hay que prepararnos para la tragedia de una invasión masiva de narcocultivos en todo el territorio nacional. TWP atribuye parte del crecimiento de los narcocultivos a las Farc y a las expectativas del proceso de paz. En julio yo lo había escrito aquí: “como si no bastara, las Farc están incentivando los cultivos ilícitos haciéndoles creer a los campesinos que obtendrán más ayuda del Gobierno en programas de sustitución de cultivos”. ¿Por qué el Gobierno no ha hecho nada frente a esa realidad? A su vez, las declaraciones del Ministro de Salud evidencian, ahora sí fuera de cualquier especulación, que la decisión de suspender la aspersión con glifosato es política y no técnica y que no tiene nada que ver con la salud. El Gobierno ha hecho una manipulación grosera del estudio de la Iarc como lo demuestran que no se haya suspendido el uso del glifosato en general sino solo la aspersión aérea de la coca, que no se haya hecho ni ordenado ni un solo estudio en Colombia que muestre que el glifosato puede producir cáncer, que ninguno otro de los productos cancerígenos o posiblemente cancerígenos de la lista de la Iarc se haya suspendido y que ahora que se incluyeron las carnes procesadas en esa lista el Gobierno tampoco vaya a hacer nada. Está claro que el gobierno de Santos perdió a conciencia y deliberadamente la lucha contra las drogas. Lo hizo por las Farc y el proceso de La Habana. Y el costo monumental en materia de vidas, salud pública, medio ambiente y seguridad lo pagaremos todos. Y ahora, como si no bastara, ¡el Gobierno propone un proyecto para reglamentar “el uso medicinal de la marihuana”!

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