Sin tiempo qué perder

Octubre 20, 2013 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

Viernes y sábado próximos habrá convención del Centro Democrático. No se sabe aún cómo se escogerán los participantes, excepto que, palabras del presidente Uribe, “la composición de esta lista de delegados debe ser garantista”. Pero sí se conoce que su propósito es el de definir el mecanismo de escogencia del candidato presidencial del movimiento. Si en la reunión se decidiera no ir a una consulta popular, es probable que la misma convención elija el candidato. Son entendibles las prevenciones que produce que se abra la puerta a mecanismos distintos a la consulta pública, que era el sistema escogido inicialmente. La decisión afecta en particular a Pacho Santos, que punteaba en todas las encuestas y tenía la expectativa de ganar la consulta. Pero la prudencia muestra que no es conveniente esperar hasta marzo para escoger al candidato. Por un lado, porque era previsible que los ánimos se caldearan y que la controversia normal entre los aspirantes calentara en exceso el ambiente. No es improbable que en el fragor de la campaña se termine en ataques personales con el propósito de resaltar los defectos del contrincante y las virtudes propias. Ya estábamos viendo algo de eso contra figuras cercanas a uno u otro precandidato. Si bien las diferencias no solo son normales sino deseables, no es conveniente hacerlas públicas en esta coyuntura. El Centro Democrático nace con múltiples enemigos: la aterrada Casa de Nariño, los medios nacionales, escorados a la izquierda y afectivamente cercanos a Santos, los partidos, que saben amenazadas sus bases electorales, y los políticos tradicionales, que verán emerger nuevas figuras alejadas de las practicas clientelistas de siempre y que resaltarán, por contraste, todos sus defectos.Con la campaña presidencial a todo vapor, se agudizará la natural controversia y la prensa nacional magnificará cualquier problema o diferencia y aprovechará para usarlas en contra del movimiento. En estos momentos, la unidad y la coherencia son valores fundamentales a defender y de nada sirve el fuego amigo. De manera que es sano evitar airear las diferencias en los micrófonos.Por el otro lado, acudir a la consulta en marzo supondría que el candidato escogido solo tendría un par de meses para hacer campaña. Muy poco tiempo dadas las circunstancias y con un Presidente que, a pesar de sus muchísimos defectos, partirá con las enormes ventajas que le da su cargo. La repartición de mermelada será a manos llenas y sin vergüenza, como lo prueba la prima aprobada por el Gobierno para los congresistas y que, de paso, unta a los cerca de tres mil funcionarios de más alto rango en la estructura del Estado, magistrados de las altas cortes y servidores de los organismos de control incluidos. Tener la simpatía de la más alta burocracia no es mala base para una campaña. Santos parte con ventaja, a pesar de sus malos resultados y sus pésimas encuestas. Los precandidatos del Centro Democrático aún no despegan y en sus cuentas el Presidente alcanza a llegar a la segunda vuelta. Y ahí tiene las de ganar. Apuesta a que si su contendor fuera uno de la izquierda, radical del Polo o progresista de la Alianza Verde, buena parte del voto del Centro Democrático se inclinaría por él para atajar al socialista. Y si fuera el candidato uribista se le sumarían todos los de la izquierda. El Centro Democrático necesita escoger rápidamente candidato y que todos cierren filas detrás suyo. No tiene tiempo que perder.

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