Palacio de Justicia, redivivo

Diciembre 27, 2015 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

“Tienen que examinar todos y cada uno de los restos para no generar esta incertidumbre. Esta historia no se puede volver a repetir. Tienen que generar protocolos para el manejo de estas situaciones y no seguirle generando más dolor a las personas”, afirmó la hija de María Isabel Ferrer, después de que se confirmara que parte del cuerpo de su madre había sido identificado. Ferrer era visitante ocasional del Palacio de Justicia cuando fue asaltado por el M-19 y su paradero era incierto después de que se descubrió que en su tumba estaba Cristina Guarín, una de las supuestas desaparecidas. Ahora sabemos que los pies de Ferrer estaban enterrados junto con el cuerpo de Guarín. La señora Velásquez ha puesto el dedo en la llaga: la funesta conducción que la Fiscalía ha dado, hasta ahora, al caso del Palacio. Parte del problema fue el desastroso manejo de la escena del crimen. Pero después de eso todo ha sido caos y manipulación por parte de la Fiscalía.El caso de Plazas Vega, recientemente liberado por la Corte Suprema, prueba que los fiscales iniciales, en particular Ángela María Buitrago, no se preocuparon por buscar la verdad y hacer justicia sino por encontrar chivos expiatorios y condenar a como diera lugar a los militares, sin pruebas, con testimonios deleznables y que la Fiscalía no permitió controvertir, y con falsos testigos. Pero como si eso no bastara, la Fiscalía nunca hizo dos tareas obvias: la identificación de los cadáveres que fueron sepultados en la fosa común del sur y exhumados en 1998 y la creación de una banco de ADN con los familiares de los supuestos desaparecidos, de manera que fuera posible cotejar los restos. Al menos desde el 2010 se viene insistiendo en la necesidad de hacer ambas tareas. Yo mismo, en mi calidad de primer agente del Estado en el caso frente a la CIDH, lo pedí en varias ocasiones.Sin embargo, la nueva Fiscal encargada del caso, ha hecho una tarea sobresaliente: se han identificado los restos de tres de los “desaparecidos” y de la señora Ferrer. Pero hay deberes por hacer:A. Crear un banco de ADN, no solo de los familiares de los “desaparecidos”, con certeza técnica de su parentesco, sino de también de todos aquellos que fueron entregados en 1985 para su sepultura.B. Cotejar todos los restos, uno por uno, en cada una de las más de noventa cajas que hay en la Fiscalía con cuerpos completos y desmembrados.C. Iniciar una investigación para establecer responsabilidades entre los miembros de la Fiscalía y del CTI que, como mínimo, no hicieron las tareas que les correspondían.D. Suspender los pagos ordenados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ya hay certeza de que como mínimo cuatro de los supuestos desaparecidos nunca lo fueron. Aparecerán más.E. Establecer las responsabilidades políticas, empezando por la ex ministra de Justicia, Ruth Stella Correa, por el esfuerzo dirigido a debilitar la defensa del Estado ante la CIDH.F. Verificar si, como en el caso de Mapiripán, hubo familiares de los supuestos desparecidos que mintieron con miras a obtener de la justicia interna e internacional compensaciones monetarias que no les correspondían, estudiar la responsabilidad de sus abogados, y adelantar las investigaciones penales pertinentes.G. Continuar con la investigación de los responsables del asesinato de Irma Franco, la guerrillera que, ella sí, fue desaparecida en los hechos del Palacio.

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