Otro fiasco de la Canciller

Otro fiasco de la Canciller

Enero 12, 2014 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

A los cubanos que en el aeropuerto El Dorado pidieron refugio, la Canciller pretendía despacharlos a La Habana con el absurdo argumento de que, cito textualmente, “jurídicamente no han ingresado al territorio nacional por encontrarse justamente en una zona de tránsito”. Es un despropósito sostener que las zonas de tránsito de los aeropuertos no son territorio nacional. Y peor que lo diga, ni más ni menos, la Cancillería. Si no son territorio nacional, ¿qué son? ¿Áreas que no son territorio nacional ni de ningún otro país y en los que no hay soberanía? ¿Un limbo? Y si no son territorio nacional, ¿cómo pretendía la Cancillería aplicar sobre ellos un decreto? O peor, ¿acaso la Cancillería lo que quiso fue renunciar a que esas zonas sean territorio nacional? De acuerdo con el derecho internacional y la Constitución, las zonas de tránsito de los aeropuertos son territorio colombiano.Eso para empezar. Pero lo que sigue es aún más grave. Sostener que los extranjeros que se encuentran en una zona de tránsito no pueden solicitar refugio y que por ello deben ser regresados a su país de origen es francamente violatorio del derecho internacional. El refugio es una figura humanitaria por excelencia y es obligatoria para los Estados. Un refugiado lo es desde que abandona el territorio del cual es nacional por temor a ser perseguido o para proteger sus derechos o los de sus más cercanos. Y en su calidad de refugiados, esas personas tienen dos derechos sustantivos, exigibles frente a cualquiera: el de la asistencia humanitaria y el de la no devolución. El primero obliga a que se le ofrezcan unas condiciones mínimas de subsistencia digna. El segundo exige que un refugiado nunca pueda ser obligado a retornar al país del cual huyó. La razón es obvia: su devolución lo pone en peligro inminente. Ese principio de no devolución fue el que la Canciller pretendió violar con el pretexto tonto de que los cubanos se encontraban en zona de tránsito. Quería devolverlos a La Habana y dejarlos a merced de los tiranos. Y no porque no supiera que lo que pretendía era incorrecto. Ha probado ser ignorante, pero mis pesquisas me dicen que le informaron que lo que pretendía era contrario al derecho internacional. Pero la Ministra se empeñó en expulsar a los cubanos y en echarle el agua sucia a la aerolínea, que no tenía culpa alguna, para complacer a los Castro. Para rematar, el principio de no devolución tiene un complemento directo, el de no rechazo en la zona de frontera. Ni más ni menos que la Declaración de Cartagena, impulsada por Colombia, reitera: “la importancia y significación del principio de no devolución (incluyendo la prohibición del rechazo en las fronteras), como piedra angular de la protección internacional de los refugiados. Este principio imperativo en cuanto a los refugiados, debe reconocerse y respetarse en el estado actual del derecho internacional, como un principio de jus cogens”. Es decir, Colombia ha reconocido que la no devolución y la prohibición del rechazo en las fronteras son normas de derecho internacional imperativo de inexorable cumplimiento. A la Canciller le importó un comino. Hasta que aparecieron los medios. Y como estamos en campaña, mejor era corregir. Dudo mucho que acepte que los refugiados cubanos se queden en Colombia. Le faltan valor y carácter. Pero al menos lo que ya no podrá hacer es devolverlos a La Habana.

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