Otan

Junio 09, 2013 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

Respondieron en fila. Primero Morales sostuvo que el anuncio de Santos era “una provocación” y una “conspiración” para “agredir a Latinoamérica, para someterla”.Después Maduro afirmó que era una “idea verdaderamente aberrante”, una “amenaza para la paz y la estabilidad de América del Sur”.Remató Ortega con que sería un “instrumento de una política para debilitar y tratar de destruir el proceso de unidad que vive la región”.No había terminado la reacción chavista al encuentro con Capriles y Santos anunciaba que en “el mes de junio, la Otan va a suscribir un acuerdo con el gobierno colombiano para iniciar todo un proceso… con miras también a ingresar a esa organización".Santos se equivocó porque Colombia no puede “ingresar” a la Otan. Como reza su nombre, únicamente los países de la región del Atlántico Norte tienen esa posibilidad. Cuando lo dijo Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa, calmó las aguas.La reacción del Alba era predecible y lleva a preguntar si las declaraciones de Santos fueron una imprudencia o si quería trazar una línea pública de distancia con la izquierda latinoamericana. No tengo respuesta. Pero si en la reunión con Capriles fue claro que no tenía intención de molestar a Caracas, ahora el propósito estratégico es evidente. Y acierta de lleno.Colombia no puede ser miembro de la Otan. Pero sí puede ser un global partner, un socio extra territorial con enormes ventajas para nuestro país.Primero y más importante, tiene un efecto disuasivo que hoy resulta fundamental. La Otan es de lejos la alianza político militar más importante y poderosa del mundo. Para vecinos agresivos, una cosa es amenazar y enfrentarse con un país con casi ninguna capacidad militar ofensiva como Colombia y otra muy distinta hacerlo si tenemos el apoyo de la Otan.Segundo, Colombia no puede y no debe entrar en una carrera armamentista que no puede ganar. La alianza con la Otan compensa el desequilibrio con Venezuela, agravado durante la última década con la disminución del componente militar del Plan Colombia y con las compras multimillonarias de Chávez de centenares de aviones, helicópteros y tanques rusos de última generación, sistemas de misiles chinos, y buques de guerra españoles, entre otros equipos y materiales militares. Venezuela es el único país de América Latina en la lista de los 20 mayores compradores de armas en el mundo en el período 2008-2012. Ocupa un deshonroso décimo tercer lugar. En Caracas faltarán harina y papel higiénico, pero no cañones y fusiles.Tercero, nos da un peso adicional vital para negociar con gigantes como Brasil, que tiene una política exterior equívoca y poco amigable con Colombia.Cuarto, nos alinea políticamente de manera definitiva. Los países de la Otan y sus aliados son democracias clásicas y liberales, con compromiso con los derechos humanos, y economías de mercado. Exactamente lo que Colombia debe ser. Y nos aleja de la tentación populista, demagógica y socialista suramericana a donde el “pragmatismo” de la Cancillería nos ha querido llevar.Quinto, le pondrá más presión a las Farc para firmar la paz, si entienden que detrás de la Fuerza Pública colombiana estará la cooperación de la Alianza.Nuestro país no ingresará a la Otan. Pero sí firmará un acuerdo para “permitir el intercambio de información clasificada entre la Alianza y el país… precursor de cualquier posible futura cooperación con Colombia que los aliados desarrollen a través de la Otan”. Merece aplauso.

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