No es poquita tarea

No es poquita tarea

Enero 08, 2012 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

Diciembre se usa para evaluar lo que se hizo y lo que se dejó de hacer. Enero viene siempre con propósitos. Los retos para la administración Santos son varios en este 2012 que comienza.La seguridad sigue siendo el principal: en la medida en que la gente da por descontado que su vida y libertad están asegurados, aumenta su preocupación por los delitos que afectan su bolsillo. Las reducciones sustantivas de los últimos años en homicidios y secuestros obligan a focalizar el esfuerzo en el hurto y en el atraco.Con todo, los dos desafíos vertebrales siguen ahí: el narcotráfico, esa plaga que no se extingue, y los grupos armados ilegales, que se nutren del narco y sobreviven por su cuenta. El gobierno debe mejorar las cifras de erradicación manual, que tuvo un inexplicable frenazo el año pasado y cayó a los valores del 2005, un 70% por debajo de la meta presupuestada. Y tiene que aumentar su efectividad contra las Bacrim.Golpear a las Farc sigue siendo vital, ahora con el problemita que supone que sus dos miembros históricos, ‘Timochenko’ e ‘Iván Márquez’, están en Venezuela. ¿Se hará el Gobierno el de la vista gorda con el jefe de la guerrilla en el vecindario? A juzgar por el desconcertante silencio frente a la decisión venezolana de no extraditar a ‘Julián Conrado’, el cantante de las Farc… Y algo habrá que hacer con el ELN, que ha pasado de agache en estos tiempos. En ambos casos es indispensable que el Ejército todo, y no sólo las fuerzas especiales, opere de manera efectiva. Y para que ello ocurra es indispensable ofrecer seguridad jurídica. En otras palabras, hay que clarificar el marco legal en que opera la Fuerza Pública y fortalecer la justicia penal militar.El Gobierno tendrá que sincerarse en materia de paz. Al Presidente se le nota a leguas el afán de impulsar un proceso con las Farc. Los cuerpos de los militares y policías secuestrados y asesinados por las Farc estaban aún calientes y Santos ya hablaban de las condiciones que deberían cumplirse para un diálogo. Todos queremos la paz, pero el afán de ‘pasar a la historia’ puede llevarlo a cometer errores peligrosos.En materia de economía hay tres tareas inaplazables: una, desarrollar una gran reforma tributaria que simplifique el sistema, unifique tarifas e impulse la creación de empleo formal sin reducir recaudo. Difícil pero no imposible. Otra, emprender una nueva reforma pensional que asegure por edad y tiempo de cotización la sostenibilidad del sistema. Para eso es indispensable que jueces y magistrados dejen de beneficiarse a sí mismos con jurisprudencias amañadas para garantizarse pensiones extraordinarias. Posible pero improbable. Finalmente hay que supervisar la reforma a las regalías de manera que no se frene el apoyo de las regiones a los proyectos de hidrocarburos y mineros. Lo demás será jugar sobre seguro en previsión de que la crisis europea no se agudice y que el frenazo de la actividad industrial china se prolongue en el tiempo.Finalmente hay tareas históricas que no admiten más demora: la infraestructura nacional es desastrosa y da verdadera vergüenza; hay que impulsar la gran reforma por la calidad de la educación; hay que resolver la prolongada crisis del sistema de salud y la polémica actualización del POS es insuficiente. Y la reforma a la Justicia no aguanta un intento de consenso más.No es poquita tarea.

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