Merecido lo tenemos

Noviembre 07, 2010 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

Para sorpresa de nuestra Cancillería, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos decidió asumir la demanda de Ecuador contra Colombia por la muerte de un guerrillero ecuatoriano en el bombardeo contra Raúl Reyes. Cincuenta años sin aceptar casos de un Estado contra otro y en la Comisión deciden abrir proceso contra nosotros. Lo merecemos. Pero no por que haya mérito en el asunto. No lo hay. Pero es el resultado de la malísima estrategia de menospreciar el peso de los organismos internacionales de derechos humanos y de usar la diplomacia con propósitos ajenos a los objetivos estratégicos de nuestro país. El servicio diplomático ha sido para colocar a los amigotes, a los políticos cercanos y a los incómodos que es mejor tener lejos. Las excepciones, las hay, sólo confirman la regla. Además, en Presidencia y Cancillería abandonaron de forma irresponsable esos organismos y, en cambio, buscaron posiciones en organizaciones internacionales que no tienen utilidad para nuestros intereses y sólo satisfacen las ansias de figuración de los postulados. Colombia no es ni ha sido parte del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y nunca ha habido un juez colombiano en la Corte Internacional de Justicia, aun más necesario ahora, cuando examina un par de casos vitales para nuestro país. Tampoco hay magistrado colombiano en la Corte Penal Internacional o en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Peor, los jueces ad hoc que designamos no tienen ni idea de derecho internacional ni de derechos humanos, y los abogados que manejan nuestros casos son expertos en otras materias pero no en éstas. Famoso en el circuito de internacionalistas es el regaño que la Corte Interamericana le pegó a un ex procurador, designado como agente de Colombia en un caso, porque creer que ese tribunal era como un juzgado de Paloquemao.Como sé que dirán que estoy abogando por tener ventrílocuos del gobierno en esas cortes, advierto que no pretendo tal cosa, sino que haya expertos de verdad, capaces de entender y argumentar en la lógica del Derecho Internacional, los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, y de explicar lo que en realidad ocurre en Colombia. Por eso nos pasa lo que nos pasa. Yo no tengo duda de que no hay razones para que el caso prospere. La actuación colombiana se ciñó al derecho internacional humanitario. El ecuatoriano era un combatiente, un blanco legítimo, y murió en una operación contra un objetivo militar que se desarrolló con pleno respeto al DIH. Por cierto, para los que alegan que la operación violó el Derecho Internacional sólo habría que decir que la Comisión Interamericana no tiene competencia para opinar sobre la licitud o no de tal operación. Debe limitarse estrictamente a la observancia y defensa de los derechos humanos. Y punto. Para lo que nos preocupa, la licitud de la operación es irrelevante.Pero la Comisión ha asumido el caso y ello genera unas indeseables consecuencias políticas (y jurídicas, si se maneja mal). La estrategia ecuatoriana de entablar acciones judiciales nacionales e internacionales contra Colombia está dando frutos. Se paga también haber hecho oídos sordos a quienes advertimos que Colombia ha debido ser más clara y precisa con la información que llevó a la operación contra Reyes en territorio ecuatoriano. Y proactiva con la información encontrada en sus computadores. ¿Pasará lo mismo con los de Jojoy?

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